CAPITULO 21 EL AMANECER Y LA TRAICIÓN DE DILA
Los tres se quedaron a dormir en el descampado, el cansancio les había ganado en cuestión de minutos.
El sol comenzaba a aparecer por el horizonte, tras una tranquila y calurosa noche.Lucero que dormia con sus amuletos apretados en la mano, noto los rayos del sol en su rostro y desperto.
Estiro su cuerpo, y fue hacía Allen para despertarlo tambien.
-Allen ya salió el sol, despierta tienes que recoger tus amuletos.
El chico gruño ligeramente y se removio, hasta que reconocio la voz de Lucero y se despertó.
-¿Y Dila?
La joven la busco con la mirada y se percato de que la mayor ya no estaba.
-Ya me lo imaginaba_dijo el chico levantandose_era una esbirra de "ella" y lo peor es que se ha llevado mi cáliz..aunque de poco le servira, si esta lejos de mi se destruye.
-Pero aun así Allen ¿como pretendes utilizar tus poderes?
El chico se quedo pensativo, su amiga tenía razón , sin el cáliz el no sabría utilizar su poderes, y eso sinificaria que Lucero tendria que luchar sola.No le gustaba la idea.
-Tendre que arreglarmelas solo, pero quizas haya alguien que me pueda ayudar.
Lucero miró a su amigo curiosa.
-Vamos_le dijo Allen_el amanecer puede que me de alguna pista de como utilizar mis poderes, si no, tendre que desarrollarlos por mi mismo, porque no puedo dejarte sola.
Le tendio la mano a su amiga y esta se la cogio con confianza, y los dos comenzaron a caminar, dejando el bonito descampado a sus espaldas.
Mientras subian una montaña por un pedragoso camino, Lucero le pregunto al joven que quien era el amancer.
-Pues el amanecer es el amanecer_dijo riendo suavemente_ es el fenomeno que sucede cuando va saliendo el sol tras la noche.
-¡Eso ya lo sé!_le espeto Lucero consternada_pero de la forma en la que te referistes a el, parecía que fuese una persona.
-Y lo es, pero me gusta fastidiarte.
Lucero resoplo picada, pero no dijo nada mas.El camino se estaba complicando y a los dos le estaba empezando a costar el subir, el aire se hacía mas escaso y les pitaban los oidos, aparte de la presión que sentia en la cabeza, pero eso no les detuvo, siguieron subiendo, hasta que tras varios minutos, que ha ellos les parecieron horas, consiguieron alcanzar la cima.
-¡Por fin!_exclamo Allen, su voz reboto en un eco por las montañas.
Lucero no podía ni hablar, su cuerpo le pedía aire.
-Allen_mustio_me encuentro muy mal, creo que tengo mal de montañas.
El chico se dirigio con rapidez hacía su amiga y la tomo en brazos,justo en ese instante Lucero se desmayo, lo ultimo que oyo y vio fue a Allen.
Cuando abrio los ojos, se encontraba en una cama desconocida al igual que la habitación pero se asombro de lo bonita que era.
Las paredes estaban pintadas como si fuera el cielo, y en el suelo se extendía una hermosa alfombra de color verde que parecía cesped, la cama tenía una pecuñiar foma y vista desde fuera parecía un árbol.
Lucero salío con cuidado y al pisar el suelo,noto como si pisara hierva mojada, era una sensación agradable.
Camino hasta llegar a la puerta,que abrió con suavidad, tras salir y ponerse los zapatos, comenzo a caminar por aquel lugar,
Los pasillos eran todos muy iguales, pero a la vez a la joven le daba la sensación de que eran diferentes.
Tras varios minutos oyo la voz de Allen junto con la de un hombre, sigilosamente arrimo el oido para poder escuchar.
-Allen recapacita ¿como vas a ir tu solo otra vez al circo para recuperar el cáliz?
-Y dime amancer ¿que es lo que quieres que haga? tu no puedes ayudarme con mis poderes y no pienso dejar a Lucero sola en la lucha , con suerte el cáliz aun no se habra roto y se podra utilizar, así que tu te encargaras de cuidar a Lucero y yo ire en busca del cáliz al circo.
Lucero pudo oir un sonoro suspiro.
-Me niego Allen si vas es muy probable que no vuelvas y no lo pienso permitir, si a ti te sucede algo ¿no ves que dejas sola a Lucero?
Allen tardo unos minutos en contestar.
-Volvere te lo aseguro, ahora debo irme, cuanto antes lo recuepere mejor.
-Nadie te asegura que no se haya roto ya.
El chico sonrío y dijo.
-Me arriesgare.
Lucero se esconido en un pasillo continuo y vio como Allen se alejaba, no podía dejarlo solo, iria con el , sin que Allen lo supiera.Sonrío.
sábado, 14 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
Corazón
CAPITULO 20 LA CONSTELACIÓN DE ORIÓN
Allen se encontraba entre sorprendido y asustado.
-Dila ¿no vas a demasiada velocidad?_el coche en el que iban los tres, un Mercedes, iba dando tumbos por el camino en el que se encontraban.
-¿Quieres llegar tarde?_antes de que el chico le pudiera responder la mujer continuo hablando_ya estamos muy retrasados, la luna ya esta apareciendo en el cielo y con ella la primera estrella,pronto aparecerá la constelación de Orión y no nos podemos permitir perderla o sería el final del mundo.
Allen bostezo,ya se sabía todo el royo aquel de que Lucero y el tenían que salvar al mundo de "ella" lo sabía muy bien, pero no podía hacer que el tiempo se parase, era hijo del día no un dios.
Dila suspira sin desviar ni un momento la mirada de aquel tortuoso camino, Allen mientras tanto observaba a su amada Lucero que dormia profundamente,sonrío, dormida lucía como una niña de diez años.
Sus parpados se movian debido al sueño que en esos momentos estubiese teniendo,suspiro, y lentamente fue hacercando su rostro al de la chica, cuando ya quedaba poco para que sus labios se rozasen, un fuerte frenzado le empujo hacía alante, a su vez Lucero despertaba.
La chica se levanto y se estiro, mientras Allen maldecia en bajo.
-Ya estamos chicos, el descampado de las estrellas.
-¿Enserio se llama así?_le pregunto el chico incredulo.
Dila miro a Allen girandose sobre su asiento.
-Se llama así desde antes de que tu nacieras, y no me cuestiones Allen, llevo mas tiempo viviendo que tu.
Allen suspiró y salió del coche seguido de Lucero, los dos se quedaron anonadados ante el hermoso paisaje.
Era un extenso prado, la brisa nocturna mecía la hierva que parecia que aquella extensión fuese un mar de color verde, el cielo totalmente despejado dejaba ver un bonito cielo nocturno plagado de estrellas,incluso se dejaba ver la via lactea.
La luna iluminaba un punto exacto de aquel campo, Lucero se dirigió allí ha paso ligero, seguida de su amigo y de la mujer.
Cuando llegarón la luz se disepo, y pudierón observar a la perfección la constelación de Orión.
-¡Bien! aquí es_dijo feliz Dila, sacando el cáliz y alzandolo a lo alto.
Un fuerte rayo de luz proviniente de las tres estrellas que componen el cinturon de Orión ilumino el interior del cáliz.
Tras unos minutos así, un fuerte destello, los cego durante unos minutos, cuando Dila recupero la visión observo en el interior del cáliz dos colgantes.
-Bien, ya solo falta el del sol_susurro, mientras los dos jovenes observaban el cielo muy juntos
Allen se encontraba entre sorprendido y asustado.
-Dila ¿no vas a demasiada velocidad?_el coche en el que iban los tres, un Mercedes, iba dando tumbos por el camino en el que se encontraban.
-¿Quieres llegar tarde?_antes de que el chico le pudiera responder la mujer continuo hablando_ya estamos muy retrasados, la luna ya esta apareciendo en el cielo y con ella la primera estrella,pronto aparecerá la constelación de Orión y no nos podemos permitir perderla o sería el final del mundo.
Allen bostezo,ya se sabía todo el royo aquel de que Lucero y el tenían que salvar al mundo de "ella" lo sabía muy bien, pero no podía hacer que el tiempo se parase, era hijo del día no un dios.
Dila suspira sin desviar ni un momento la mirada de aquel tortuoso camino, Allen mientras tanto observaba a su amada Lucero que dormia profundamente,sonrío, dormida lucía como una niña de diez años.
Sus parpados se movian debido al sueño que en esos momentos estubiese teniendo,suspiro, y lentamente fue hacercando su rostro al de la chica, cuando ya quedaba poco para que sus labios se rozasen, un fuerte frenzado le empujo hacía alante, a su vez Lucero despertaba.
La chica se levanto y se estiro, mientras Allen maldecia en bajo.
-Ya estamos chicos, el descampado de las estrellas.
-¿Enserio se llama así?_le pregunto el chico incredulo.
Dila miro a Allen girandose sobre su asiento.
-Se llama así desde antes de que tu nacieras, y no me cuestiones Allen, llevo mas tiempo viviendo que tu.
Allen suspiró y salió del coche seguido de Lucero, los dos se quedaron anonadados ante el hermoso paisaje.
Era un extenso prado, la brisa nocturna mecía la hierva que parecia que aquella extensión fuese un mar de color verde, el cielo totalmente despejado dejaba ver un bonito cielo nocturno plagado de estrellas,incluso se dejaba ver la via lactea.
La luna iluminaba un punto exacto de aquel campo, Lucero se dirigió allí ha paso ligero, seguida de su amigo y de la mujer.
Cuando llegarón la luz se disepo, y pudierón observar a la perfección la constelación de Orión.
-¡Bien! aquí es_dijo feliz Dila, sacando el cáliz y alzandolo a lo alto.
Un fuerte rayo de luz proviniente de las tres estrellas que componen el cinturon de Orión ilumino el interior del cáliz.
Tras unos minutos así, un fuerte destello, los cego durante unos minutos, cuando Dila recupero la visión observo en el interior del cáliz dos colgantes.
-Bien, ya solo falta el del sol_susurro, mientras los dos jovenes observaban el cielo muy juntos
sábado, 7 de mayo de 2011
Corazón
CAPITULO 19 LUCERO Y LA LUNA
La primera estrella ya se dejaba ver el cielo del atardecer, Lucero corría por aquel campo lo mas rápido que podía y que su condición física le dejaba, apenas podía respirar, sus piernas le pedían a gritos parar y sus hombros y pecho le dolían a mas no poder pero no iba a parar, no podía , pues Allen había arriesgado su vida para conseguir el cáliz del sol ella también tenia que darlo todo.
Tras unos minutos que ha ella le parecieron horas, llego hasta el lago que Dila le había mencionado, apoyando el peso de su cuerpo en sus rodillas espero a que su respiración se normalizara y sus energías volviesen, cuando mas o menos vio que se encontraba bien , camino a paso rápido hasta el lago.
-¡Luna,se que estas aquí necesito que salgas!.
Lucero necesitaba a la Luna pues el cáliz se encontraba en lo mas profundo del lago y todo aquel que se metiese y no fuese el astro se quedaba allí para siempre.
-¿Para que me necesita la princesa de la noche?_susurro una voz desde el lago.
-Para que saques el cáliz del agua, ni siquiera yo, la hija de la noche me puedo meter en este lago porque es tu lago, el Lago de la Luna y la verdad no quiero quedarme en el para siempre.
Una risita divertida se dejó oír por todo el lugar, y del agua salió una hermosa joven que observo a Lucero.
-¿Y que gano yo Lucero?
La joven se quedo reflexionando.
-¿Que es lo que quieres?
-Pediría tu largo pelo pero ya no lo tienes así que pediré que me traigas una estrella,del bosque de los astros, por supuesto tienes poco tiempo porque como ves tengo que ir al cielo.
Lucero asintió, ya sabia donde estaba el bosque, así que se despidió de la luna y se adentro rápidamente en otro bosque, mientras corría iba observando los arboles, pero ninguno tenía estrellas, tras llegar al final del bosque cansada y sin ninguna fuerza se derrumbo llorando.
Una pequeña luz se poso a su lado y la joven la noto mirándola con los ojos llorosos,alegre se dio cuanta de que era una estrella, la tomo con sumo cuidado y echo a correr.
La Luna suspiró la chica no lo iba a conseguir, así que se dispuso a ir al cielo cuando un grito la paro.
-¡Espera!_Lucero corría jadeante hacía ella con una estrella entre sus manos, la Luna sonrió complacida y orgullosa y se oculto en el fondo del lago.
Mientras la chica intentaba recuperar el aire que sus pulmones le pedían.
-Ten_dijo la Luna dulcemente con el cáliz en sus manos.
Las dos se cambiaron los objetos y tras una cálida sonrisa de la luna, esta ascendió al cielo, Lucero saco una piedrecilla del bolsillo de su pantalón y la puso a la luz de la luna, así fue transportada al jardín de Dila.
-¡Lo conseguiste!_exclamo Dila orgullosa.
-¿Dudabas de Lucero?_le pregunto Allen mientras abrazaba posesivamente a su amiga.
Dila negó y añadió.
-Ahora esperemos a que venga la noche.
La primera estrella ya se dejaba ver el cielo del atardecer, Lucero corría por aquel campo lo mas rápido que podía y que su condición física le dejaba, apenas podía respirar, sus piernas le pedían a gritos parar y sus hombros y pecho le dolían a mas no poder pero no iba a parar, no podía , pues Allen había arriesgado su vida para conseguir el cáliz del sol ella también tenia que darlo todo.
Tras unos minutos que ha ella le parecieron horas, llego hasta el lago que Dila le había mencionado, apoyando el peso de su cuerpo en sus rodillas espero a que su respiración se normalizara y sus energías volviesen, cuando mas o menos vio que se encontraba bien , camino a paso rápido hasta el lago.
-¡Luna,se que estas aquí necesito que salgas!.
Lucero necesitaba a la Luna pues el cáliz se encontraba en lo mas profundo del lago y todo aquel que se metiese y no fuese el astro se quedaba allí para siempre.
-¿Para que me necesita la princesa de la noche?_susurro una voz desde el lago.
-Para que saques el cáliz del agua, ni siquiera yo, la hija de la noche me puedo meter en este lago porque es tu lago, el Lago de la Luna y la verdad no quiero quedarme en el para siempre.
Una risita divertida se dejó oír por todo el lugar, y del agua salió una hermosa joven que observo a Lucero.
-¿Y que gano yo Lucero?
La joven se quedo reflexionando.
-¿Que es lo que quieres?
-Pediría tu largo pelo pero ya no lo tienes así que pediré que me traigas una estrella,del bosque de los astros, por supuesto tienes poco tiempo porque como ves tengo que ir al cielo.
Lucero asintió, ya sabia donde estaba el bosque, así que se despidió de la luna y se adentro rápidamente en otro bosque, mientras corría iba observando los arboles, pero ninguno tenía estrellas, tras llegar al final del bosque cansada y sin ninguna fuerza se derrumbo llorando.
Una pequeña luz se poso a su lado y la joven la noto mirándola con los ojos llorosos,alegre se dio cuanta de que era una estrella, la tomo con sumo cuidado y echo a correr.
La Luna suspiró la chica no lo iba a conseguir, así que se dispuso a ir al cielo cuando un grito la paro.
-¡Espera!_Lucero corría jadeante hacía ella con una estrella entre sus manos, la Luna sonrió complacida y orgullosa y se oculto en el fondo del lago.
Mientras la chica intentaba recuperar el aire que sus pulmones le pedían.
-Ten_dijo la Luna dulcemente con el cáliz en sus manos.
Las dos se cambiaron los objetos y tras una cálida sonrisa de la luna, esta ascendió al cielo, Lucero saco una piedrecilla del bolsillo de su pantalón y la puso a la luz de la luna, así fue transportada al jardín de Dila.
-¡Lo conseguiste!_exclamo Dila orgullosa.
-¿Dudabas de Lucero?_le pregunto Allen mientras abrazaba posesivamente a su amiga.
Dila negó y añadió.
-Ahora esperemos a que venga la noche.
Corazón
[Perdonen las tardanzas pero últimamente estuve muy liada y no pude escribir]
CAPITULO 18 ¿ALLEN AVENTURERO?LA PEQUEÑA AVENTURA DE ALLEN.
Allen observaba la entrada de la cueva, sus respiración estaba alterada y su cuerpo magullado y tembloroso, sus ropas estaban destrozadas,y algún que otro hilillo de sangre bajaba por sus piernas y brazos.
<<Maldita Dila>> pensó <<¿¡Qué se cree que soy!? ¿¡Indiana Jones!?, no debí darle la idea porque al final se la ha acabado creyendo>> suspiro.
Hará unas cuatro horas que la mujer les había explicado a cada uno como recoger su cáliz, y Allen se llevo la peor parte.
Tras dejarle en un cementerio celta a las afueras de Inglaterra, Allen había tenido que buscar una tumba, abrirla, cosa que le costo bastante, meterse dentro, y recorrer una serie de túneles subterraneos llenos todos de trampas.
Tras haber salido, mas o menos bien, llego a un enorme lago, en la orilla descansaba una barca en la que tuvo que embarcar, cuando creía que sería fácil superarlo se encontró con que allí vivían monstruos muy variados y grandes a los que no les gustaban las visitas.
Tras un tortuoso viaje, en el que se sintió como Ulises llego por fin a una isla.
Y allí es donde se encontraba ahora, pues tras haber caminado varios minutos llegó a la entrada de la cueva.
-Bien ¿ahora que? va a salir otro monstruo¿un minotauro? ¿un carcebero? ¡venga que estoy impaciente!_la voz de Allen sonaba enfadada y cansada.
Tan absorto estaba el joven mirando la entrada, esperando a un gran monstruo como los que había visto en el lago, que no reparo en que por el suelo, se arrastraba una víbora que iba cambiando de forma.
-¿Me lo ponéis fácil?_dijo Allen, sonrió quizás ahora todo sería cuesta abajo, era lo justo tras todo lo que había tenido que sufrir, pero una mano femenina que se apoyo en su hombro, le dijo que no iba ser así.
-Vaya_una dulce voz resonó en los odios de Allen, que miró de reojo a la joven, encontrándose a una hermosa muchacha, aunque a él le pareció a una de las de su instituto, lo que le hizo estremecer.
<<Ahora ya no soy Indiana Jones soy Ulises>>pensó para si <<Y esta es la sirena, pero sin cola>>
-¿Quién eres?.
-Yo, soy la guardiana de la cueva y protejo el cáliz del Sol, Allen.
Allen no es sorprendió mucho de que supiera quien era.
-Ya veo, pues como yo soy el heredero del Día,¿podrías darme el cáliz?
La joven rió con aire divertido y malicioso.
-Tienes que demostrar que lo eres_dijo con un aire sensual.
-Esta bien, pero haz el favor de dejar de intentar engatusarme con tus aires de madona porque no te va a servir, estoy locamente enamorado de una chica y ademas me recuerdas a ciertas personas que odio.
La mujer le miró con cierto odio, nadie le había rechazado en todo lo que llevaba allí, rió maliciosamente.
-Ya veo que si que tienes la sangre Skylleryn ninguno se dejo engatusar por mis encantos.
-Oh ¿entonces me das el cáliz?
La joven le miró llena de ira y el chico entendió que no iba a ser tan fácil.
-¡Por supuesto que no! ¡lucharas por el como hicieron tus antepasados!_la mujer fue cambiando hasta transformarse en una enorme y horrible víbora.
Suspiro, ¿como iba a enfrentarse a algo así sin una espada? y como si alguien le hubiera leído la mente de la nada cayo un espada enfrente de el.
No se lo pensó mucho la empuño y esquivando el ataque de la víbora comenzó a dar estocadas hacía ella pero al ser una serpiente era mucho mas rápida que el.
Allen se escondió rápidamente tras una enorme roca, mientras la serpiente arrastrándose le buscaba.
<<Mientras tenga todos los sentidos alerta me sera imposible, tengo que dejarla ciega y a ser posible también sin lengua>>
Miró hacia todos lados y decidió saltar sobre la serpiente desde un pequeño arco de rocas que había cerca de la cueva.
Con espada en mano fue escalando cuidadosamente, si hacía algún ruido la serpiente le escucharía antes de tiempo y no tenia ganas de sentirse como un ratón.
Cuando consiguió subir, observo la isla en la que se encontraba.El lago parecía mas bien un mar, y la isla estaba llena de todo tipo de arboles que se extendían casi hasta el mar de tras de el había un volcán rodeado de todo tipo de maleza, era un lugar bello, quitando a la serpiente.
La oyó serpentear y agachándose sin llegar a echarse la esperó, esta no tardo mucho en aparecer por debajo del arco, momento en que Allen le salto encima.
La serpiente se movía violentamente de un lado a otro, pero el joven no se caía pues le recordaba a los toros de las ferias y el siempre conseguía mantenerse, empuñando la espada, se la clavo a la serpiente una vez en cada ojo y cuando saco la lengua , se la corto.
Saltando fácilmente al suelo, sonrió para si orgulloso, y deseo que sus oídos no fueran muy buenos, la serpiente por su parte se retorcía de dolor furiosa,decidió escuchar el sonido de Allen al moverse, pero este tenia cuidado de no hacer ningún movimiento que pudiera decir donde se encontraba, colocándose de tras de la serpiente, de un salto y con espada en mano la degollo.
Suspiró aliviado cuando la vio caer y rápidamente entro en la cueva,estaba oscura y húmeda pero confió en que no hubiera mas trampas, tras unos minutos llegó a una enorme sala donde un rayo de sol se filtraba desde un techo de hermosas vidrieras iluminando un brillante y dorado cáliz que descansaba encima de la repisa de un piedra.
Por si acaso Allen tomo una piedrecilla del suelo y la tiro para ver si había alguna trampa en aquel suelo de cristal , al ver que no , rápidamente cogió el cáliz y saco de su bolsillo una piedrecita.
-Espero que Dila no me haya engañado y pueda salir con esta piedra poniendola al sol,porque no tenía ni una gana de rehacer el camino de nuevo.
Con el cáliz en sus manos puso la piedra al sol y desapareció , reapareciendo en el cementerio celta donde le esperaban Lucero y Dila.
-¡Allen!_exclamo Lucero alegre llendo donde su amigo para abrazarlo.
-Allen el cáliz.
El joven le entrego el cáliz y se dejo abrazar por Lucero alegremente, Dila observaba el cáliz feliz.
-Bien echo,ahora es tu turno Lucero, tienes que darte prisa porque hoy tenemos que utilizar el tuyo.
La chica asintió la verdad es que sentía algo asustada.¿Y si no era capaz?
CAPITULO 18 ¿ALLEN AVENTURERO?LA PEQUEÑA AVENTURA DE ALLEN.
Allen observaba la entrada de la cueva, sus respiración estaba alterada y su cuerpo magullado y tembloroso, sus ropas estaban destrozadas,y algún que otro hilillo de sangre bajaba por sus piernas y brazos.
<<Maldita Dila>> pensó <<¿¡Qué se cree que soy!? ¿¡Indiana Jones!?, no debí darle la idea porque al final se la ha acabado creyendo>> suspiro.
Hará unas cuatro horas que la mujer les había explicado a cada uno como recoger su cáliz, y Allen se llevo la peor parte.
Tras dejarle en un cementerio celta a las afueras de Inglaterra, Allen había tenido que buscar una tumba, abrirla, cosa que le costo bastante, meterse dentro, y recorrer una serie de túneles subterraneos llenos todos de trampas.
Tras haber salido, mas o menos bien, llego a un enorme lago, en la orilla descansaba una barca en la que tuvo que embarcar, cuando creía que sería fácil superarlo se encontró con que allí vivían monstruos muy variados y grandes a los que no les gustaban las visitas.
Tras un tortuoso viaje, en el que se sintió como Ulises llego por fin a una isla.
Y allí es donde se encontraba ahora, pues tras haber caminado varios minutos llegó a la entrada de la cueva.
-Bien ¿ahora que? va a salir otro monstruo¿un minotauro? ¿un carcebero? ¡venga que estoy impaciente!_la voz de Allen sonaba enfadada y cansada.
Tan absorto estaba el joven mirando la entrada, esperando a un gran monstruo como los que había visto en el lago, que no reparo en que por el suelo, se arrastraba una víbora que iba cambiando de forma.
-¿Me lo ponéis fácil?_dijo Allen, sonrió quizás ahora todo sería cuesta abajo, era lo justo tras todo lo que había tenido que sufrir, pero una mano femenina que se apoyo en su hombro, le dijo que no iba ser así.
-Vaya_una dulce voz resonó en los odios de Allen, que miró de reojo a la joven, encontrándose a una hermosa muchacha, aunque a él le pareció a una de las de su instituto, lo que le hizo estremecer.
<<Ahora ya no soy Indiana Jones soy Ulises>>pensó para si <<Y esta es la sirena, pero sin cola>>
-¿Quién eres?.
-Yo, soy la guardiana de la cueva y protejo el cáliz del Sol, Allen.
Allen no es sorprendió mucho de que supiera quien era.
-Ya veo, pues como yo soy el heredero del Día,¿podrías darme el cáliz?
La joven rió con aire divertido y malicioso.
-Tienes que demostrar que lo eres_dijo con un aire sensual.
-Esta bien, pero haz el favor de dejar de intentar engatusarme con tus aires de madona porque no te va a servir, estoy locamente enamorado de una chica y ademas me recuerdas a ciertas personas que odio.
La mujer le miró con cierto odio, nadie le había rechazado en todo lo que llevaba allí, rió maliciosamente.
-Ya veo que si que tienes la sangre Skylleryn ninguno se dejo engatusar por mis encantos.
-Oh ¿entonces me das el cáliz?
La joven le miró llena de ira y el chico entendió que no iba a ser tan fácil.
-¡Por supuesto que no! ¡lucharas por el como hicieron tus antepasados!_la mujer fue cambiando hasta transformarse en una enorme y horrible víbora.
Suspiro, ¿como iba a enfrentarse a algo así sin una espada? y como si alguien le hubiera leído la mente de la nada cayo un espada enfrente de el.
No se lo pensó mucho la empuño y esquivando el ataque de la víbora comenzó a dar estocadas hacía ella pero al ser una serpiente era mucho mas rápida que el.
Allen se escondió rápidamente tras una enorme roca, mientras la serpiente arrastrándose le buscaba.
<<Mientras tenga todos los sentidos alerta me sera imposible, tengo que dejarla ciega y a ser posible también sin lengua>>
Miró hacia todos lados y decidió saltar sobre la serpiente desde un pequeño arco de rocas que había cerca de la cueva.
Con espada en mano fue escalando cuidadosamente, si hacía algún ruido la serpiente le escucharía antes de tiempo y no tenia ganas de sentirse como un ratón.
Cuando consiguió subir, observo la isla en la que se encontraba.El lago parecía mas bien un mar, y la isla estaba llena de todo tipo de arboles que se extendían casi hasta el mar de tras de el había un volcán rodeado de todo tipo de maleza, era un lugar bello, quitando a la serpiente.
La oyó serpentear y agachándose sin llegar a echarse la esperó, esta no tardo mucho en aparecer por debajo del arco, momento en que Allen le salto encima.
La serpiente se movía violentamente de un lado a otro, pero el joven no se caía pues le recordaba a los toros de las ferias y el siempre conseguía mantenerse, empuñando la espada, se la clavo a la serpiente una vez en cada ojo y cuando saco la lengua , se la corto.
Saltando fácilmente al suelo, sonrió para si orgulloso, y deseo que sus oídos no fueran muy buenos, la serpiente por su parte se retorcía de dolor furiosa,decidió escuchar el sonido de Allen al moverse, pero este tenia cuidado de no hacer ningún movimiento que pudiera decir donde se encontraba, colocándose de tras de la serpiente, de un salto y con espada en mano la degollo.
Suspiró aliviado cuando la vio caer y rápidamente entro en la cueva,estaba oscura y húmeda pero confió en que no hubiera mas trampas, tras unos minutos llegó a una enorme sala donde un rayo de sol se filtraba desde un techo de hermosas vidrieras iluminando un brillante y dorado cáliz que descansaba encima de la repisa de un piedra.
Por si acaso Allen tomo una piedrecilla del suelo y la tiro para ver si había alguna trampa en aquel suelo de cristal , al ver que no , rápidamente cogió el cáliz y saco de su bolsillo una piedrecita.
-Espero que Dila no me haya engañado y pueda salir con esta piedra poniendola al sol,porque no tenía ni una gana de rehacer el camino de nuevo.
Con el cáliz en sus manos puso la piedra al sol y desapareció , reapareciendo en el cementerio celta donde le esperaban Lucero y Dila.
-¡Allen!_exclamo Lucero alegre llendo donde su amigo para abrazarlo.
-Allen el cáliz.
El joven le entrego el cáliz y se dejo abrazar por Lucero alegremente, Dila observaba el cáliz feliz.
-Bien echo,ahora es tu turno Lucero, tienes que darte prisa porque hoy tenemos que utilizar el tuyo.
La chica asintió la verdad es que sentía algo asustada.¿Y si no era capaz?
miércoles, 27 de abril de 2011
Corazón
CAPITULO 17 EL CÁLIZ Y EL SOL
Lucero abrió los ojos, le picaban y tenía ganas de volver a cerrarlos pero noto como el tren iba disminuyendo de velocidad y supuso que ya se estaban acercando a la estación de Londres, despertó a Allen y arrastrándolo_pues el chico aun no había despertado del todo_ salieron del tren.
Cuando la chica salió observo asombrada los edificios, el montón de gente y la cantidad de automóviles que había en aquella ciudad.
-Allen_le susurro a su amigo cerca del oído para ver si el escalofrío le despertaba_¿donde esta la casa de Dila?
El chico reacciono como la joven había previsto al escalofrío producido por su voz y su cuerpo se había tensado recorriéndole un notable escalofrío que le hizo estremecer.
-A las afueras de Londres, si no recuerdo mal.
Los dos se pusieron a caminar,observaban asombrados la multitud de edificios que había y la mayoría sobretodo de tiendas.
-Se nota que es Londres_le dijo Allen divertido a Lucero_casi todo son tiendas eso demuestra lo que les gusta comprar.
Lucero solo asintió aquella ciudad le había embargado, la grandeza de los edificios, la multitud de personas, los numerosos edificios, nada comparado con su querida Viena.
Tras unas horas de caminar y parándose a preguntar de vez en cuando,consiguieron salir de Londres .Las casas eran muy grandes_la realidad es que eran mansiones_de distintos colores, con multitud de chimeneas, con enormes jardines entre otras características.
-¿Y cuál es la de Dila , Allen?
-Cuando la descubra te la digo_le contesto el chico con aire impaciente_no tenia que enseñar una rica.
La chica miro a su amigo con aire curioso y le preguntó.
-¿No te gustan los ricos?
El joven negó repetidas veces y añadió:
-Los ricos se creen que con su dinero lo pueden comprar todo, que todo es para ellos y que son "dios" y están por encima de las otras personas.
-Es como si lo hubieras vivido_le comento la chica en un suave susurro.
Allen no dijo nada y Lucero creyó que no le había escuchado pero en realidad si que la había oído.
-Lo viví antes de entrar en el circo,cuando "ella" me secuestro y me abandono en la calle, me recogieron unos ricos que al no poder tener hijos yo era como caído del cielo, crecí rodeado de juguetes, de buena comida, de una gran habitación, con piscinas, fiestas, un gran jardín mascotas..pero sin padres, las sirvientas se encargaban de mi,cuando era pequeño todo estaba bien las sirvientas e incluso mi madre a veces pasaba tiempo conmigo , conforme fui creciendo y ahora con mis diecisiete me hice como puedes ver bastante guapo y eso hizo que todas las sirvientas de mi casa se me insinuaran, yo por supuesto pase de ellas pero luego fue mi madre la que empezó a insinuarse y eso no paso desapercibido por mi padre que decidió abandonarme en la calle, mi madre al enterarse decidió seguirme y abandonar a mi padre, solo para estar cerca de mi.
Todo iba bien hasta que le dio por drogarse y traer amantes, entonces comenzó a sacarme a la calle hiciese el tiempo que hiciese o fuese de noche o de día.
Esto llego a odios de mi ex-padre que decidió llevarme de vuelta con el , pero solo para humillarme y para hacer de mayordomo de su nuevo hijo, si cometía algún error me pegaban o me dejaban sin comer, y como tenía que ir al instituto, allí como eran todo de familias ricas y aunque fuese atractivo me hacían la vida imposible.
Mi madre fue en mi busca pero fue peor pues se empezaron a pelear y la cosa acabo tragicamente ya que en un ataque de ira mi ex-padre cogió un jarrón y golpeo a mi madre hasta matarla.La policía nos interrogo durante dos días a todos los que estuvimos en aquel momento y se dictamino cinco años de condena para mi ex-padre.
Por suerte como aun no habían pedido el divorcio pude quedarme en la mansión pero en el instituto me trataban aun peor y en la mansión no había mucha diferencia así que harto decidí coger todo lo que tenía y por la noche escaparme y eso hice, bague durante toda la noche, hasta que al igual que tu oí la música en el cementerio y decidí ir a ver, lo ultimo que recuerdo fue la actuación y luego recobre mi verdadero ser cuando tu me recordaste quien era.
-Allen ¿recuerdas tu verdadero apellido?
-¿Mi verdadero apellido?_le pregunto el chico extrañado.
-Si, no el de tu familia adoptiva si no el de tu padre el día.
El joven se quedo unos instantes reflexionando y luego dijo.
-Si, mi nombre completo es Allen Skylleryn
-¿Y por casualidad no recordaras el mio?
Allen se quedo pensativo y tras unos minutos de reflexión por fin dijo.
-Si no me falla la memoria y no creo tu nombre completo es Lucero Nightdreams
Lucero sonrió a su amigo y asintió.
-Si ese es, ahora lo recuerdo, gracias Allen_tras decir esto le beso suavemente la mejilla a su amigo.
El chico se ruborizo ligeramente y luego chasqueando la lengua le dijo a su amiga.
-Se me había olvidado, ahora que no hay nadie interrumpiendo, te tengo que dar algo que no te he podido dar hasta ahora.
La joven le miró curiosa, mientras Allen se iba acercando su rostro al de su amiga, sus labios estaban ya rozándose cuando la bocina de un coche hizo que el chico se separar sobresaltado de su amiga.
-¡Aquí estáis!_ exclamo la voz de una mujer que ninguno de los dos jovenes conocía.
Lucero miró hacía un coche pues de ahí había provenido la voz y diviso a una mujer que se acercaba con una enorme sonrisa en su rostro.
Allen estaba rabioso y tuvo que tragarse un grito de rabia ¿es que no iba a poder besar nunca a Lucero? Julius lo hubiera echo seguro, ese pensamiento le inundo de mas rabia aun.
-¿He interrumpido algo?_le pregunto la mujer a la chica observando al joven que tenia cierta aura de rabia a su alrededor.
Lucero negó algo ruborizada, por suerte aquella negación no fue vista por Allen pues seguramente se habría puesto mas histérico aun.
-Mi nombre es Dila, vosotros sois Lucero y Allen ¿me equivoco?
-No, no se equivoca_le respondió Allen suspirando.
-¿Como ha sabido que eramos nosotros?_le pregunto la chica curiosa.
La mujer rió suavemente
-Lo he sabido por vuestras auras la tuya Allen emite un cálido resplandor como el de día y una fuerte luz como el sol encambio la tuya Lucero tiene un tono plata como la Luna y algo frío como la noche, yo tengo el poder de ver el aura de la gente.
Allen se quedo pensativo unos instantes y luego preguntó.
-Y ¿como nos va a ayudar usted?
-Empecemos por ti Allen, tu vas a tener que buscar un caliz.
El chico rió a carcajadas y con bastantes ganas, ¿le estaba tomando el pelo?
-Que se cree usted que soy ¿Indiana Jones?_le dijo a Dila entre carcajadas.
-No, no me lo creo pero lo vas a ser jovencito, pero lo vas a ser pues necesitamos ese cáliz a toda costa y solo tu puedes traerlo.
El joven paro de reír y divertido miro a la mujer.
-¿Por qué?
-Porque es el cáliz del cielo y lo necesitamos para recoger los rayos del sol y con ellos fabricaremos dos amuletos uno que te enseñe a usar tus poderes y otros que los aumente, cuando tengamos el tuyo sera Lucero quien vaya a por el suyo el cáliz de las estrellas, este cáliz es mas complicado que el tuyo Allen pues no solo recoge la luz de la Luna si no también necesita la luz de las tres estrellas del cinturón de Orion por eso debes darte prisa y ir en busca del tuyo.
-¿Por que yo primero?_pregunto el chico curioso.
Dila suspiro.
-¿Que va primero la noche o el día?ahora basta de preguntas subiros al coche y vamos a mi casa allí tengo los mapas de donde se encuentran hay que darse prisa hoy se ve perfectamente la constelación de Orion.
Los dos jóvenes se miraron unos segundos y luego se dirigieron al coche de Dila junto con esta, la mujer tenía razón les quedaba poco tiempo porque el poder de "ella" se estaba esparciendo por Europa.
Lucero abrió los ojos, le picaban y tenía ganas de volver a cerrarlos pero noto como el tren iba disminuyendo de velocidad y supuso que ya se estaban acercando a la estación de Londres, despertó a Allen y arrastrándolo_pues el chico aun no había despertado del todo_ salieron del tren.
Cuando la chica salió observo asombrada los edificios, el montón de gente y la cantidad de automóviles que había en aquella ciudad.
-Allen_le susurro a su amigo cerca del oído para ver si el escalofrío le despertaba_¿donde esta la casa de Dila?
El chico reacciono como la joven había previsto al escalofrío producido por su voz y su cuerpo se había tensado recorriéndole un notable escalofrío que le hizo estremecer.
-A las afueras de Londres, si no recuerdo mal.
Los dos se pusieron a caminar,observaban asombrados la multitud de edificios que había y la mayoría sobretodo de tiendas.
-Se nota que es Londres_le dijo Allen divertido a Lucero_casi todo son tiendas eso demuestra lo que les gusta comprar.
Lucero solo asintió aquella ciudad le había embargado, la grandeza de los edificios, la multitud de personas, los numerosos edificios, nada comparado con su querida Viena.
Tras unas horas de caminar y parándose a preguntar de vez en cuando,consiguieron salir de Londres .Las casas eran muy grandes_la realidad es que eran mansiones_de distintos colores, con multitud de chimeneas, con enormes jardines entre otras características.
-¿Y cuál es la de Dila , Allen?
-Cuando la descubra te la digo_le contesto el chico con aire impaciente_no tenia que enseñar una rica.
La chica miro a su amigo con aire curioso y le preguntó.
-¿No te gustan los ricos?
El joven negó repetidas veces y añadió:
-Los ricos se creen que con su dinero lo pueden comprar todo, que todo es para ellos y que son "dios" y están por encima de las otras personas.
-Es como si lo hubieras vivido_le comento la chica en un suave susurro.
Allen no dijo nada y Lucero creyó que no le había escuchado pero en realidad si que la había oído.
-Lo viví antes de entrar en el circo,cuando "ella" me secuestro y me abandono en la calle, me recogieron unos ricos que al no poder tener hijos yo era como caído del cielo, crecí rodeado de juguetes, de buena comida, de una gran habitación, con piscinas, fiestas, un gran jardín mascotas..pero sin padres, las sirvientas se encargaban de mi,cuando era pequeño todo estaba bien las sirvientas e incluso mi madre a veces pasaba tiempo conmigo , conforme fui creciendo y ahora con mis diecisiete me hice como puedes ver bastante guapo y eso hizo que todas las sirvientas de mi casa se me insinuaran, yo por supuesto pase de ellas pero luego fue mi madre la que empezó a insinuarse y eso no paso desapercibido por mi padre que decidió abandonarme en la calle, mi madre al enterarse decidió seguirme y abandonar a mi padre, solo para estar cerca de mi.
Todo iba bien hasta que le dio por drogarse y traer amantes, entonces comenzó a sacarme a la calle hiciese el tiempo que hiciese o fuese de noche o de día.
Esto llego a odios de mi ex-padre que decidió llevarme de vuelta con el , pero solo para humillarme y para hacer de mayordomo de su nuevo hijo, si cometía algún error me pegaban o me dejaban sin comer, y como tenía que ir al instituto, allí como eran todo de familias ricas y aunque fuese atractivo me hacían la vida imposible.
Mi madre fue en mi busca pero fue peor pues se empezaron a pelear y la cosa acabo tragicamente ya que en un ataque de ira mi ex-padre cogió un jarrón y golpeo a mi madre hasta matarla.La policía nos interrogo durante dos días a todos los que estuvimos en aquel momento y se dictamino cinco años de condena para mi ex-padre.
Por suerte como aun no habían pedido el divorcio pude quedarme en la mansión pero en el instituto me trataban aun peor y en la mansión no había mucha diferencia así que harto decidí coger todo lo que tenía y por la noche escaparme y eso hice, bague durante toda la noche, hasta que al igual que tu oí la música en el cementerio y decidí ir a ver, lo ultimo que recuerdo fue la actuación y luego recobre mi verdadero ser cuando tu me recordaste quien era.
-Allen ¿recuerdas tu verdadero apellido?
-¿Mi verdadero apellido?_le pregunto el chico extrañado.
-Si, no el de tu familia adoptiva si no el de tu padre el día.
El joven se quedo unos instantes reflexionando y luego dijo.
-Si, mi nombre completo es Allen Skylleryn
-¿Y por casualidad no recordaras el mio?
Allen se quedo pensativo y tras unos minutos de reflexión por fin dijo.
-Si no me falla la memoria y no creo tu nombre completo es Lucero Nightdreams
Lucero sonrió a su amigo y asintió.
-Si ese es, ahora lo recuerdo, gracias Allen_tras decir esto le beso suavemente la mejilla a su amigo.
El chico se ruborizo ligeramente y luego chasqueando la lengua le dijo a su amiga.
-Se me había olvidado, ahora que no hay nadie interrumpiendo, te tengo que dar algo que no te he podido dar hasta ahora.
La joven le miró curiosa, mientras Allen se iba acercando su rostro al de su amiga, sus labios estaban ya rozándose cuando la bocina de un coche hizo que el chico se separar sobresaltado de su amiga.
-¡Aquí estáis!_ exclamo la voz de una mujer que ninguno de los dos jovenes conocía.
Lucero miró hacía un coche pues de ahí había provenido la voz y diviso a una mujer que se acercaba con una enorme sonrisa en su rostro.
Allen estaba rabioso y tuvo que tragarse un grito de rabia ¿es que no iba a poder besar nunca a Lucero? Julius lo hubiera echo seguro, ese pensamiento le inundo de mas rabia aun.
-¿He interrumpido algo?_le pregunto la mujer a la chica observando al joven que tenia cierta aura de rabia a su alrededor.
Lucero negó algo ruborizada, por suerte aquella negación no fue vista por Allen pues seguramente se habría puesto mas histérico aun.
-Mi nombre es Dila, vosotros sois Lucero y Allen ¿me equivoco?
-No, no se equivoca_le respondió Allen suspirando.
-¿Como ha sabido que eramos nosotros?_le pregunto la chica curiosa.
La mujer rió suavemente
-Lo he sabido por vuestras auras la tuya Allen emite un cálido resplandor como el de día y una fuerte luz como el sol encambio la tuya Lucero tiene un tono plata como la Luna y algo frío como la noche, yo tengo el poder de ver el aura de la gente.
Allen se quedo pensativo unos instantes y luego preguntó.
-Y ¿como nos va a ayudar usted?
-Empecemos por ti Allen, tu vas a tener que buscar un caliz.
El chico rió a carcajadas y con bastantes ganas, ¿le estaba tomando el pelo?
-Que se cree usted que soy ¿Indiana Jones?_le dijo a Dila entre carcajadas.
-No, no me lo creo pero lo vas a ser jovencito, pero lo vas a ser pues necesitamos ese cáliz a toda costa y solo tu puedes traerlo.
El joven paro de reír y divertido miro a la mujer.
-¿Por qué?
-Porque es el cáliz del cielo y lo necesitamos para recoger los rayos del sol y con ellos fabricaremos dos amuletos uno que te enseñe a usar tus poderes y otros que los aumente, cuando tengamos el tuyo sera Lucero quien vaya a por el suyo el cáliz de las estrellas, este cáliz es mas complicado que el tuyo Allen pues no solo recoge la luz de la Luna si no también necesita la luz de las tres estrellas del cinturón de Orion por eso debes darte prisa y ir en busca del tuyo.
-¿Por que yo primero?_pregunto el chico curioso.
Dila suspiro.
-¿Que va primero la noche o el día?ahora basta de preguntas subiros al coche y vamos a mi casa allí tengo los mapas de donde se encuentran hay que darse prisa hoy se ve perfectamente la constelación de Orion.
Los dos jóvenes se miraron unos segundos y luego se dirigieron al coche de Dila junto con esta, la mujer tenía razón les quedaba poco tiempo porque el poder de "ella" se estaba esparciendo por Europa.
domingo, 24 de abril de 2011
Corazón
CAPITULO 16 CONFIANZA
Tras varios días trabajando en la plaza de Dublin consiguieron suficiente dinero para ir a Londres y de paso para comprar comida.
-Sabes_le dijo Lucero a Allen mientras iban hacía la estación_ me parece que hace cien años que nos fuimos de Viena.
El chico rió suavemente y acariciándole con suavidad la mejilla a su amiga le dijo.
-A mi también me lo parece Lucero,pero como Julius dijo el mundo depende de nosotros y tenemos que aprender rápidamente a usar nuestros poderes,no quiero imaginar que estará sucediendo ahora en Viena.
-¿Que quieres decir?
El joven negó y sonriendo tomo la mano de la joven y corrió hacia la estación, compraron los billetes y subieron al tren.Mientras esperaban a que comenzara a moverse la chica miró a su amigo que tenia la mirada perdida en el exterior.
-Allen ¿que has querido decir con lo de que esta sucediendo algo en Viena?
El joven miró a su amiga de reojo y suspiro, ella también tendría derecho a saberlo.Rebusco en su bolsa y saco un periódico.
-Lee la primera página.
Lucero asintió y comenzó a leer, mientras iba leyendo su corazón se iba encogiendo y sus lagrimas amenazaban con salir pues Viena estaba sufriendo de enfermedades desconocidas que estaban matando a la población, de asesinatos, robos, secuestros..ademas de que la gente no tenia dinero y se morían en las calles por falta de trabajo.Las casas se venían abajo sin motivo y la gente se quedaba sin donde vivir perdiéndolo todo.
A Allen se le encogió también el corazón al ver a su amiga llorar y levantándose de su asiento se sentó al lado de ella y la abrazo.
-Nosotros los salvaremos, no solo a Viena si no al mundo entero, nadie mas sufrirá.
-Allen_dijo en un susurro Lucero_¿es este el poder que tiene "ella"?
El chico se quedo en silencio unos instantes y luego con voz apagada le contesto.
-Si pero no esta completo necesita de tu corazón y del mio para hacerse mas fuerte por eso nos quiere, bueno a mi aparte de eso para otra cosa..
-¿Otra cosa?
Allen negó velozmente y sonrió de nuevo a su amiga.
-Descansa nos llevara un rato llegar.
La joven asintió, se acomodo en el pecho del chico y cerro los ojos.
Lucero confía en Allen tu corazón aun siente dudas y no nos lo podemos permitir,el ya no trabaja para "ella" ten fe en el y todo ira bien.
La joven se despertó y miro a su amigo que como ella horas antes había caído dormido, miró por la ventana y se fijo que era de noche, entonces reconoció a la voz del sueño.Había sido su madre, si ella le había dicho que confiase en Allen así lo haría y con este pensamiento se echo a dormir de nuevo.
Tras varios días trabajando en la plaza de Dublin consiguieron suficiente dinero para ir a Londres y de paso para comprar comida.
-Sabes_le dijo Lucero a Allen mientras iban hacía la estación_ me parece que hace cien años que nos fuimos de Viena.
El chico rió suavemente y acariciándole con suavidad la mejilla a su amiga le dijo.
-A mi también me lo parece Lucero,pero como Julius dijo el mundo depende de nosotros y tenemos que aprender rápidamente a usar nuestros poderes,no quiero imaginar que estará sucediendo ahora en Viena.
-¿Que quieres decir?
El joven negó y sonriendo tomo la mano de la joven y corrió hacia la estación, compraron los billetes y subieron al tren.Mientras esperaban a que comenzara a moverse la chica miró a su amigo que tenia la mirada perdida en el exterior.
-Allen ¿que has querido decir con lo de que esta sucediendo algo en Viena?
El joven miró a su amiga de reojo y suspiro, ella también tendría derecho a saberlo.Rebusco en su bolsa y saco un periódico.
-Lee la primera página.
Lucero asintió y comenzó a leer, mientras iba leyendo su corazón se iba encogiendo y sus lagrimas amenazaban con salir pues Viena estaba sufriendo de enfermedades desconocidas que estaban matando a la población, de asesinatos, robos, secuestros..ademas de que la gente no tenia dinero y se morían en las calles por falta de trabajo.Las casas se venían abajo sin motivo y la gente se quedaba sin donde vivir perdiéndolo todo.
A Allen se le encogió también el corazón al ver a su amiga llorar y levantándose de su asiento se sentó al lado de ella y la abrazo.
-Nosotros los salvaremos, no solo a Viena si no al mundo entero, nadie mas sufrirá.
-Allen_dijo en un susurro Lucero_¿es este el poder que tiene "ella"?
El chico se quedo en silencio unos instantes y luego con voz apagada le contesto.
-Si pero no esta completo necesita de tu corazón y del mio para hacerse mas fuerte por eso nos quiere, bueno a mi aparte de eso para otra cosa..
-¿Otra cosa?
Allen negó velozmente y sonrió de nuevo a su amiga.
-Descansa nos llevara un rato llegar.
La joven asintió, se acomodo en el pecho del chico y cerro los ojos.
Lucero confía en Allen tu corazón aun siente dudas y no nos lo podemos permitir,el ya no trabaja para "ella" ten fe en el y todo ira bien.
La joven se despertó y miro a su amigo que como ella horas antes había caído dormido, miró por la ventana y se fijo que era de noche, entonces reconoció a la voz del sueño.Había sido su madre, si ella le había dicho que confiase en Allen así lo haría y con este pensamiento se echo a dormir de nuevo.
viernes, 22 de abril de 2011
Corazón
CAPITULO 15 LA HISTORIA&LA CANCIÓN
Lucero abrió los ojos somñolenta,el traqueteo del tren le había adormilado,miró a su amigo de reojo el también había sucumbido al sueño y no era de extrañar pues desde que habían salido de casa de Julius habían pasado varias horas.
La chica levanto la cabeza del hombro de Allen y se estiro,observo por la ventana.Se sorprendió de la hermosa visión,había hermosos campos que se extendían hasta perderse en el horizonte,también había hermosos campos de flores de diferente especies y colores.
La joven movió al chico para despertarlo,Allen gruño ligeramente y se movió dándole la espalda a su amiga.
-¡Allen ya estamos llegando!_exclamo Lucero moviendo el hombro de su amigo sin apartar la mirada de la ventanilla del tren.
El joven abrió los ojos sin ganas y miró de reojo a su amiga.
-¿Qué sucede?_dijo el chico en un susurro.
-¿No me has escuchado?_le pregunto Lucero suspirando_ya falta poco para llegar a Dublin.
Allen se estiro y observo también por la ventana.
-Bien cuando lleguemos tendremos que conseguir dinero.
-¿Y de que forma?
El joven se quedo pensativo durante unos instantes y luego chasqueando la lengua dijo.
-Haciendo uso de nuestros poderes, por supuesto yo contare historias y tu las acompañaras con canciones ¿que te parece?
Lucero asintió entusiasmada.Tras unas horas mas de viaje, el tren paro en la estación de Dublin,los dos jóvenes cogieron sus cosas y salieron del tren dirigiéndose rápidamente a la plaza.
-Y ¿como pretendes llamar la atención de los transeúntes?
-Sencillo, tu comienza a cantar y cuando tengamos suficientes espectadores yo comenzare mi relato.
Lucero asintió y comenzó a cantar, la música y las palabras salían de su boca con total facilidad y ritmo de tal manera que la plaza se inundo de una música bella y tranquila que hacía que todo el que pasase por allí se parara a escucharlos.
En pocos minutos ya había un buen numero de personas y Allen decidió empezar a contar su historia.
-Hace tiempo, no muy lejos de aquí vivía un príncipe que tenía un hermoso rostro y un excelente físico que hacía que fuese deseado por todas las mujeres y hombres de su reino. Un día mientras caminaba por su jardín vio a una muchacha que jamas había visto y sigilosamente se acerco para observarla,la chica,esta jugaba entrentenidamente con un perro.
-¿Quien sera?_se pregunto el chico para si.
La muchacha no era como todas las princesas que había visto, no tenía el pelo largo, no negro o rubio, no llevaba un vestido caro, ni zapatos de tacón por lo que el príncipe supuso que no era una princesa.Decidió acercase.
-Buenos días_le saludo el chico sonriendo.
La joven se levanto sobresaltada he hizo una reverencia.
-Buenos días majestad_le contesto ella con cortesanía.
-¿Quien eres?_pregunto el príncipe curioso
La chica le miró de reojo y contesto.
-Soy una nueva criada, su majestad.
El chico la observo largo rato,aunque no era una princesa , era bastante guapa y no parecía que su belleza le afectase.
-¿Como te llamas?
-¿Mi nombre?, no creo que os interese majestad.
El príncipe asintió sonriendo.
-Dímelo por favor.
-Mi nombre es Celeste.
El joven tomo la mano de Celeste y se la beso suavemente lo que hizo sonrojar a la joven.
-Un precioso nombre.
-¿Quería algo su majestad?
El chico asintió y dijo.
-Me gustaría hablar contigo, en mi reino todos se quedan anonadados con mi belleza y nadie habla de cosas interesantes,pero parece que a ti no te afecta.
-La belleza exterior me parece una tontería me interesa mas el interior_le aclaro Celeste.
Y así pasaron los días quedando los dos en el jardín para hablar de distintas cosas,y como suele pasar surgió el amor entre los dos, pero Celeste sabía que era imposible pues ella era una plebeya y el un príncipe y jamas le permitirían estar con el, por lo que una noche la joven cogió las pocas pertenencias que tenia y se fue del castillo.
A la mañana siguiente el príncipe la busco por todos lados y al no dar con ella preguntó a una sirvienta que le dijo que Celeste había decidió marcharse.
El joven rápidamente fue hacía los establos y cogió un caballo si no estaba equivocado y no podía estar muy lejos.
Y no se equivoco pues la encontró durmiendo cerca de un pequeño lago en el interior de un bosque, con cuidado se arrodillo al lado suyo y la movió suavemente para que despertara.
La joven le miró adormilada y al ver que era el príncipe retrocedió sorprendida.
-¿Por que te has ido de mi castillo Celeste?
-Porque me he enamorado de ti y estando cerca de ti solo sufriría_dijo ella en un susurro.
El chico le abrazo fuertemente y le susurro.
-Si tu no estas entonces yo también sufro, pero tienes razón estando en mi castillo seria imposible que estemos juntos pero aquí no.
Y dicho esto tomo suavemente el mentón y le beso dulcemente y desde entonces los dos vivieron juntos.
Lucero dejo de cantar, toda la plaza se lleno de aplausos y del tintineo de las monedas cayendo al suelo, Allen sonrió a su amiga satisfecho.
-El plan a salido bien pero tendremos que conseguir mas dinero_le susurro a Lucero_ademas así aprenderemos a controlar estos poderes.
La chica asintió no era tan malo aquello, le gustaba ver como la gente sonreía gracias a ellos.
Lucero abrió los ojos somñolenta,el traqueteo del tren le había adormilado,miró a su amigo de reojo el también había sucumbido al sueño y no era de extrañar pues desde que habían salido de casa de Julius habían pasado varias horas.
La chica levanto la cabeza del hombro de Allen y se estiro,observo por la ventana.Se sorprendió de la hermosa visión,había hermosos campos que se extendían hasta perderse en el horizonte,también había hermosos campos de flores de diferente especies y colores.
La joven movió al chico para despertarlo,Allen gruño ligeramente y se movió dándole la espalda a su amiga.
-¡Allen ya estamos llegando!_exclamo Lucero moviendo el hombro de su amigo sin apartar la mirada de la ventanilla del tren.
El joven abrió los ojos sin ganas y miró de reojo a su amiga.
-¿Qué sucede?_dijo el chico en un susurro.
-¿No me has escuchado?_le pregunto Lucero suspirando_ya falta poco para llegar a Dublin.
Allen se estiro y observo también por la ventana.
-Bien cuando lleguemos tendremos que conseguir dinero.
-¿Y de que forma?
El joven se quedo pensativo durante unos instantes y luego chasqueando la lengua dijo.
-Haciendo uso de nuestros poderes, por supuesto yo contare historias y tu las acompañaras con canciones ¿que te parece?
Lucero asintió entusiasmada.Tras unas horas mas de viaje, el tren paro en la estación de Dublin,los dos jóvenes cogieron sus cosas y salieron del tren dirigiéndose rápidamente a la plaza.
-Y ¿como pretendes llamar la atención de los transeúntes?
-Sencillo, tu comienza a cantar y cuando tengamos suficientes espectadores yo comenzare mi relato.
Lucero asintió y comenzó a cantar, la música y las palabras salían de su boca con total facilidad y ritmo de tal manera que la plaza se inundo de una música bella y tranquila que hacía que todo el que pasase por allí se parara a escucharlos.
En pocos minutos ya había un buen numero de personas y Allen decidió empezar a contar su historia.
-Hace tiempo, no muy lejos de aquí vivía un príncipe que tenía un hermoso rostro y un excelente físico que hacía que fuese deseado por todas las mujeres y hombres de su reino. Un día mientras caminaba por su jardín vio a una muchacha que jamas había visto y sigilosamente se acerco para observarla,la chica,esta jugaba entrentenidamente con un perro.
-¿Quien sera?_se pregunto el chico para si.
La muchacha no era como todas las princesas que había visto, no tenía el pelo largo, no negro o rubio, no llevaba un vestido caro, ni zapatos de tacón por lo que el príncipe supuso que no era una princesa.Decidió acercase.
-Buenos días_le saludo el chico sonriendo.
La joven se levanto sobresaltada he hizo una reverencia.
-Buenos días majestad_le contesto ella con cortesanía.
-¿Quien eres?_pregunto el príncipe curioso
La chica le miró de reojo y contesto.
-Soy una nueva criada, su majestad.
El chico la observo largo rato,aunque no era una princesa , era bastante guapa y no parecía que su belleza le afectase.
-¿Como te llamas?
-¿Mi nombre?, no creo que os interese majestad.
El príncipe asintió sonriendo.
-Dímelo por favor.
-Mi nombre es Celeste.
El joven tomo la mano de Celeste y se la beso suavemente lo que hizo sonrojar a la joven.
-Un precioso nombre.
-¿Quería algo su majestad?
El chico asintió y dijo.
-Me gustaría hablar contigo, en mi reino todos se quedan anonadados con mi belleza y nadie habla de cosas interesantes,pero parece que a ti no te afecta.
-La belleza exterior me parece una tontería me interesa mas el interior_le aclaro Celeste.
Y así pasaron los días quedando los dos en el jardín para hablar de distintas cosas,y como suele pasar surgió el amor entre los dos, pero Celeste sabía que era imposible pues ella era una plebeya y el un príncipe y jamas le permitirían estar con el, por lo que una noche la joven cogió las pocas pertenencias que tenia y se fue del castillo.
A la mañana siguiente el príncipe la busco por todos lados y al no dar con ella preguntó a una sirvienta que le dijo que Celeste había decidió marcharse.
El joven rápidamente fue hacía los establos y cogió un caballo si no estaba equivocado y no podía estar muy lejos.
Y no se equivoco pues la encontró durmiendo cerca de un pequeño lago en el interior de un bosque, con cuidado se arrodillo al lado suyo y la movió suavemente para que despertara.
La joven le miró adormilada y al ver que era el príncipe retrocedió sorprendida.
-¿Por que te has ido de mi castillo Celeste?
-Porque me he enamorado de ti y estando cerca de ti solo sufriría_dijo ella en un susurro.
El chico le abrazo fuertemente y le susurro.
-Si tu no estas entonces yo también sufro, pero tienes razón estando en mi castillo seria imposible que estemos juntos pero aquí no.
Y dicho esto tomo suavemente el mentón y le beso dulcemente y desde entonces los dos vivieron juntos.
Lucero dejo de cantar, toda la plaza se lleno de aplausos y del tintineo de las monedas cayendo al suelo, Allen sonrió a su amiga satisfecho.
-El plan a salido bien pero tendremos que conseguir mas dinero_le susurro a Lucero_ademas así aprenderemos a controlar estos poderes.
La chica asintió no era tan malo aquello, le gustaba ver como la gente sonreía gracias a ellos.
jueves, 21 de abril de 2011
Corazón
CAPITULO 14 PODERES
Lucero abrió los ojos lentamente la luz del sol que entraba por la ventana le hizo daño en los ojos por lo que volvió a cerrarlos rápidamente,tras unos minutos los abrió poco a poco comprobando que estos se habían acostumbrado ya a la luz del día.
Incorporándose encima de la cama, miró a su alrededor algo desconcertada, recordaba que estaba con Allen y Julius en aquella extraña sala y que de repente al beber el té le había entrado un montón de sueño , ¿y si al final si que era un trampa? mientras observaba la habitación vio en una cama continua a la suya a su amigo profundamente dormido, después de todo no era una trampa.Suspiro aliviada y salió de la cama arrastrandose pues sentia su cuerpo pesado.
Arrastrando sus pies fue hacia la puerta de la habitación, miró de nuevo hacía Allen y se planteo el despertarlo pero prefirió al final dejarlo dormir, pues quería hablar con Julius a solas, cuando hubo salido cerro la puerta suavemente y bajo con cuidado las escaleras, mientras iba bajando llego a sus odios una dulce voz que cantaba suavemente, enseguida noto que era un hombre.
Siguió la voz y llegó hasta una amplia cocina, no había en ella ningún electrodoméstico pero si que inundaba la estancia un agradable olor. Camino por la cocina viendo que había una pequeña mesa de madera con tres sillas, algunos armarios y un horno donde estaba Julius mirando dentro de el.
-Buenos días_dijo suavemente la chica para no sobresaltar al hombre.
-Dirás buenas tardes_le contesto sonriendo_habéis dormido mucho, bueno Allen mas que tu_ante esto rió suavemente.
Lucero se sentía cómoda en compañía de Julius le transmitía tranquilidad, y no solo el, toda la casa en si le transmitía esa sensación.
-Puedes sentarte_le dijo Julius sacándola de sus pensamientos.
La joven asintió y se sentó en una de las sillas.El silencio se dejo caer entre los dos largo rato, hasta que el hombre lo rompió.
-Ya están los bollos.
Julius los saco del horno y los coloco en la mesa delante de la chica, estos desprendían tan buen olor que a Lucero enseguida se le hizo la boca agua,como era normal en casa del hombre los bollos tenían forma de corazón.
La chica cogió uno y sin hacerse de rogar se lo comió rápidamente , como si alguien se lo fuera a quitar,lo que hizo gracia a Julius que le dijo con tono divertido.
-Tranquila nadie te los va a quitar.
Julius se sentó al lado de la chica y le observo comer anonadado, lo que no paso desapercibido para Lucero que por la mirada fija del hombre se estaba empezando a poner nerviosa por lo que decidió sacar un tema de conversación.
-Julius, Allen me dijo que sabias cual eran mis poderes ¿me los podrías decir? los necesito saber para vencer a "ella"
El hombre se quedo pensativo durante unos instantes y luego con voz dulce y calmada le dijo.
-Si se cuales son tus poderes, están relacionados con la diosa Diana o Artemisa como quieras llamarla, tienes el poder de hablar y controlar a todos los animales, tienes un arco mágico que puedes sacar pensando en el ademas tienes el don de atraer a los hombres y contar con su fuerza, aunque únicamente tu verdadero amor es Allen pues el hijo del día.
-¿Y lo de cantar?
-Eso te viene de las sirenas ,con eso aparte de entretener tus canciones pueden curar y hacer feliz a la gente, ¿que te parecen tus poderes?
Lucero se encogió de hombros , y añadió.
-¿Mi madre es Diana?
Julius negó.
-Tu madre es mucho mas importante, tu madre es la noche, como el de Allen es el día.
-¿Cuales son los poderes de Allen?
El hombre rió suavemente y dijo.
-Sabia que acabarías preguntandome sobre Allen, el tiene el poder de Apolo, belleza ,agilidad y tiene una espada como tu tienes tu arco, ademas también es bueno en música, su poder de contar historias es equivalente al tuyo de cantar y tiene la misma finalidad que el tuyo.Conforme los utilicéis os daréis cuenta de vuestra fuerza, pues dicho con palabras no suenan muy poderos.
Lucero se quedo pensativa durante unos instantes y luego mirándole le dijo.
-¿Y que tienen que ver los corazones con los poderes? porque por lo que se "ella" quería el corazón de Allen pero también quiere el mio.
-Los poderes residen en el corazón si "ella" atrapase vuestros corazones si eso sucediese seria el fin del mundo, su fuerza seria tremenda y seria un desastre por eso Allen y tu tenéis que impedir que se haga con vuestros poderes.
La chica asintió seriamente, no le gustaba la idea de tener que salvar el mundo, al menos no tenia que hacerlo sola y eso le relajaba un poco , aunque aun no confiase totalmente en Allen.
Tan sumida en sus reflexiones estaba que no se daba cuenta de que Julius se estaba acercando a su rostro amenzadoramente para besarla.
-¡Ni se te ocurra!
Lucero al oír la voz de Allen salió de sus pensamientos y miró hacía su amigo.
-¡Allen!
Este bajo rápidamente las escaleras y se puso entre Julius y Lucero.
-Lo siento lo siento_dijo Julius divertido mientras se levantaba y obligaba a Allen a sentarse.
-Escucharme los dos, no os podéis quedar mas tiempo aquí o "ella" os descubrirá y os atrapara y eso seria el final para todos.
Allen cogió un bollo de la bandeja y antes de empezar a comer dijo.
-No sabemos como utilizar nuestros poderes ¿quieres que nos vayamos sin defensa alguna?
-¡Oh! por supuesto que no, quiero que los dos vayáis ha la mansión de Dila, ella os ayudara a controlar y a utilizar vuestros poderes.
Los dos jóvenes se miraron y Lucero le preguntó.
-¿Y donde esta la mansión?
-¡En Irlanda!_dijo alegre Juliu
Lucero abrió los ojos lentamente la luz del sol que entraba por la ventana le hizo daño en los ojos por lo que volvió a cerrarlos rápidamente,tras unos minutos los abrió poco a poco comprobando que estos se habían acostumbrado ya a la luz del día.
Incorporándose encima de la cama, miró a su alrededor algo desconcertada, recordaba que estaba con Allen y Julius en aquella extraña sala y que de repente al beber el té le había entrado un montón de sueño , ¿y si al final si que era un trampa? mientras observaba la habitación vio en una cama continua a la suya a su amigo profundamente dormido, después de todo no era una trampa.Suspiro aliviada y salió de la cama arrastrandose pues sentia su cuerpo pesado.
Arrastrando sus pies fue hacia la puerta de la habitación, miró de nuevo hacía Allen y se planteo el despertarlo pero prefirió al final dejarlo dormir, pues quería hablar con Julius a solas, cuando hubo salido cerro la puerta suavemente y bajo con cuidado las escaleras, mientras iba bajando llego a sus odios una dulce voz que cantaba suavemente, enseguida noto que era un hombre.
Siguió la voz y llegó hasta una amplia cocina, no había en ella ningún electrodoméstico pero si que inundaba la estancia un agradable olor. Camino por la cocina viendo que había una pequeña mesa de madera con tres sillas, algunos armarios y un horno donde estaba Julius mirando dentro de el.
-Buenos días_dijo suavemente la chica para no sobresaltar al hombre.
-Dirás buenas tardes_le contesto sonriendo_habéis dormido mucho, bueno Allen mas que tu_ante esto rió suavemente.
Lucero se sentía cómoda en compañía de Julius le transmitía tranquilidad, y no solo el, toda la casa en si le transmitía esa sensación.
-Puedes sentarte_le dijo Julius sacándola de sus pensamientos.
La joven asintió y se sentó en una de las sillas.El silencio se dejo caer entre los dos largo rato, hasta que el hombre lo rompió.
-Ya están los bollos.
Julius los saco del horno y los coloco en la mesa delante de la chica, estos desprendían tan buen olor que a Lucero enseguida se le hizo la boca agua,como era normal en casa del hombre los bollos tenían forma de corazón.
La chica cogió uno y sin hacerse de rogar se lo comió rápidamente , como si alguien se lo fuera a quitar,lo que hizo gracia a Julius que le dijo con tono divertido.
-Tranquila nadie te los va a quitar.
Julius se sentó al lado de la chica y le observo comer anonadado, lo que no paso desapercibido para Lucero que por la mirada fija del hombre se estaba empezando a poner nerviosa por lo que decidió sacar un tema de conversación.
-Julius, Allen me dijo que sabias cual eran mis poderes ¿me los podrías decir? los necesito saber para vencer a "ella"
El hombre se quedo pensativo durante unos instantes y luego con voz dulce y calmada le dijo.
-Si se cuales son tus poderes, están relacionados con la diosa Diana o Artemisa como quieras llamarla, tienes el poder de hablar y controlar a todos los animales, tienes un arco mágico que puedes sacar pensando en el ademas tienes el don de atraer a los hombres y contar con su fuerza, aunque únicamente tu verdadero amor es Allen pues el hijo del día.
-¿Y lo de cantar?
-Eso te viene de las sirenas ,con eso aparte de entretener tus canciones pueden curar y hacer feliz a la gente, ¿que te parecen tus poderes?
Lucero se encogió de hombros , y añadió.
-¿Mi madre es Diana?
Julius negó.
-Tu madre es mucho mas importante, tu madre es la noche, como el de Allen es el día.
-¿Cuales son los poderes de Allen?
El hombre rió suavemente y dijo.
-Sabia que acabarías preguntandome sobre Allen, el tiene el poder de Apolo, belleza ,agilidad y tiene una espada como tu tienes tu arco, ademas también es bueno en música, su poder de contar historias es equivalente al tuyo de cantar y tiene la misma finalidad que el tuyo.Conforme los utilicéis os daréis cuenta de vuestra fuerza, pues dicho con palabras no suenan muy poderos.
Lucero se quedo pensativa durante unos instantes y luego mirándole le dijo.
-¿Y que tienen que ver los corazones con los poderes? porque por lo que se "ella" quería el corazón de Allen pero también quiere el mio.
-Los poderes residen en el corazón si "ella" atrapase vuestros corazones si eso sucediese seria el fin del mundo, su fuerza seria tremenda y seria un desastre por eso Allen y tu tenéis que impedir que se haga con vuestros poderes.
La chica asintió seriamente, no le gustaba la idea de tener que salvar el mundo, al menos no tenia que hacerlo sola y eso le relajaba un poco , aunque aun no confiase totalmente en Allen.
Tan sumida en sus reflexiones estaba que no se daba cuenta de que Julius se estaba acercando a su rostro amenzadoramente para besarla.
-¡Ni se te ocurra!
Lucero al oír la voz de Allen salió de sus pensamientos y miró hacía su amigo.
-¡Allen!
Este bajo rápidamente las escaleras y se puso entre Julius y Lucero.
-Lo siento lo siento_dijo Julius divertido mientras se levantaba y obligaba a Allen a sentarse.
-Escucharme los dos, no os podéis quedar mas tiempo aquí o "ella" os descubrirá y os atrapara y eso seria el final para todos.
Allen cogió un bollo de la bandeja y antes de empezar a comer dijo.
-No sabemos como utilizar nuestros poderes ¿quieres que nos vayamos sin defensa alguna?
-¡Oh! por supuesto que no, quiero que los dos vayáis ha la mansión de Dila, ella os ayudara a controlar y a utilizar vuestros poderes.
Los dos jóvenes se miraron y Lucero le preguntó.
-¿Y donde esta la mansión?
-¡En Irlanda!_dijo alegre Juliu
miércoles, 20 de abril de 2011
Corazón
CAPITULO 13 EL CURANDERO DE CORAZONES
Tras varias horas de caminar Lucero sentía que sus piernas desistían de caminar,no había comido nada, tampoco había bebido y Allen pretendía que caminaran hasta caer la noche ¿estaba loco? ¿o tal vez estaba esperando a que se durmiera para llevarla de vuelta con "ella"? no le gustaba dudar del chico pero por nada del mundo debía dormirse y por si acaso le llevaba hacia una trampa se mantenía alejada para salir corriendo aunque dudaba que llegase muy lejos debído al cansancio pero al menos si tenia que huir_cosa que no quería hacer_ siempre podía esconderse del joven.
-Ya casi llegamos_le dijo Allen sacándola de sus pensamientos.
Lucero solo asintió estaba cansada incluso para contestar, además temía que su mal humor saliese pues cuando llevaba muchas horas sin dormir se enfadaba con facilidad.
Suspiró.Y mientras miraba sus pies moviendose a un compás siempre el mismo , "derecha , izquierda, derecha izquierda.." pensaba en que haría si aquel curandero resultaba ser también un secuad de "ella" pero aparte de que no tenia ningún plan,su mente había decidió que ya bastaba pensar en el tema y por ello no conseguía concentrarse en nada.
Tras barios minutos de caminar, la joven pudo ver a los lejos una singular casa que le recordó bagamente a el castillo de la reina de corazones.
Era una casa grande, pintada por entero de rojo, tenia pintados corazones por todas partes y de todos los colores y tamaños, en la punta de los tejados_pues todos acaban en una punta bien sobresaliente_había unos carteles con forma de corazón y en uno de ellos_el mas grande_ ponía.
<<Curandero de corazones ¿le han roto el corazón por un engaño? ¿quiere un corazón nuevo? ¿pocienes de amor? todo esto y mucho mas en mi humilde hogar>>
-Puede que te suene tonto Allen_le dijo por fin Lucero_ pero ¿como nos va a ayudar un curandero de corazones a descubrir nuestros poderes?¿no estarás intentando engañarme?
El joven negó repetidas veces,la chica noto que su semblante estaba triste, suspuso que por la desconfianza que había mostrado.
-Desconfías de mi ¿verdad?_Lucero noto como la voz de el joven era ahogada como si retuviera las ganas de llorar.
<<¿Es que lee la mente?>>_pensó la chica algo asustada.
-¡Por supuesto que no! ¿como puedes pensar eso?_la joven intento por todos los medios que su voz no sonase dudosa, si descubría que dudaba de el,se acabo la confianza de Allen hacía ella y eso era lo que menos quería.
-Seguro?_preguntó el chico dudoso
Lucero asintió energeticamente y ante esto Allen sonrió aliviado,el corazón de la chica recibió una punzada de culpabilidad,pero su mente le gritaba que por nada del mundo le dijese que descofiaba de el o que temía que le llevase ante "ella" porque si no todo se iría al traste.
El chico le tendió la mano a su amiga.
-¿Vienes?
Interiormente la joven suspiró, tendría que confiar un poco en el joven como le decía su corazón,y dejar aparte lo que su mente le decía para mas tarde, si aquel curandero no era un secuad de "ella" confiaría algo mas en Allen.Le tomo la mano a su amigo y este se la estrecho con fuerza como si temiera que huyera esto inquieto un poco a la chica que empezaba a dudar de aquel sitio.
El joven toco la puerta, unos segundos después un joven hombre les abrió la puerta, llevaba entre sus manos un corazón que latía, lenta pero ritimicamente.
Lucero ahogo un grito ¿un corazón que sin cuerpo latía? ¿¡Que sitio era aquel!?, la chica desvió la mirada , lo que no paso desapercibido por Allen que tiro suavemente de ella y le envolvió entre sus brazos.
-¡Vaya Allen! hacía mucho que no te veía, tu padre esta muy preocupado por ti jovencito,¿sabes cuantas veces tuve que arreglarle el corazón? ¡unas veinte veces! ya puedes ir volviendo a casa..¡anda pero si es la hija de la noche!l la ultima vez que te vi eras un bebe, has crecido muchisimo y estas muy guapa.
-Gracias por al información Julius,pero no hemos venido a visitarte_dijo Allen con cierto tono frió.
Lucero entre los brazos de Allen se sentía como si estuviera derritiendo, su corazón iba tan acelerado que creía que se le iba a salir del pecho y su cara le ardía debido a la vergüenza, ante el comentario del curandero casi todas sus dudas se disiparon pero aun así seguiría alerta por si acaso.
Julius los hizo pasar y Allen a regañadientes soltó a la chica para que pudiera entrar, Lucero quedo sorprendida por el hermoso interior de la casa.
Había una gran mesa en medio de la sala llena de papeles y herramientas de distintos tamaños y formas.
En las paredes había un montón de estanterías que llegaban hasta el techo llenas de libros, en total había tres sillas una grande tras la mesa dos sillas mas pequeñas.
El hombre les ofreció sentarse en estas sillas y ellos dos accedieron enseguida.
-¿Teneis hambre?
Los dos chicos asintieron energéticamente, a lo que Julius sonrío con cierto aire divertido y chasqueando de los dedos apareció de la nada una bandeja llena de pastas_con forma de corazón, como era casi todo allí_y una tetara acompañada de tres tazas.
Les sirvió el té y las pastas, que los jóvenes tomaron rápidamente para poder calamar su sed, el aroma y el calor adormecierón a Lucero, pero también a Allen.
-Debéis descansar_dijo suavemente Julius, mañana me hablareis de vuestro problema.
Lo ultimo que les dio tiempo a los dos, fue de comer alguna que otra pasta antes de caer dormidos.
Tras varias horas de caminar Lucero sentía que sus piernas desistían de caminar,no había comido nada, tampoco había bebido y Allen pretendía que caminaran hasta caer la noche ¿estaba loco? ¿o tal vez estaba esperando a que se durmiera para llevarla de vuelta con "ella"? no le gustaba dudar del chico pero por nada del mundo debía dormirse y por si acaso le llevaba hacia una trampa se mantenía alejada para salir corriendo aunque dudaba que llegase muy lejos debído al cansancio pero al menos si tenia que huir_cosa que no quería hacer_ siempre podía esconderse del joven.
-Ya casi llegamos_le dijo Allen sacándola de sus pensamientos.
Lucero solo asintió estaba cansada incluso para contestar, además temía que su mal humor saliese pues cuando llevaba muchas horas sin dormir se enfadaba con facilidad.
Suspiró.Y mientras miraba sus pies moviendose a un compás siempre el mismo , "derecha , izquierda, derecha izquierda.." pensaba en que haría si aquel curandero resultaba ser también un secuad de "ella" pero aparte de que no tenia ningún plan,su mente había decidió que ya bastaba pensar en el tema y por ello no conseguía concentrarse en nada.
Tras barios minutos de caminar, la joven pudo ver a los lejos una singular casa que le recordó bagamente a el castillo de la reina de corazones.
Era una casa grande, pintada por entero de rojo, tenia pintados corazones por todas partes y de todos los colores y tamaños, en la punta de los tejados_pues todos acaban en una punta bien sobresaliente_había unos carteles con forma de corazón y en uno de ellos_el mas grande_ ponía.
<<Curandero de corazones ¿le han roto el corazón por un engaño? ¿quiere un corazón nuevo? ¿pocienes de amor? todo esto y mucho mas en mi humilde hogar>>
-Puede que te suene tonto Allen_le dijo por fin Lucero_ pero ¿como nos va a ayudar un curandero de corazones a descubrir nuestros poderes?¿no estarás intentando engañarme?
El joven negó repetidas veces,la chica noto que su semblante estaba triste, suspuso que por la desconfianza que había mostrado.
-Desconfías de mi ¿verdad?_Lucero noto como la voz de el joven era ahogada como si retuviera las ganas de llorar.
<<¿Es que lee la mente?>>_pensó la chica algo asustada.
-¡Por supuesto que no! ¿como puedes pensar eso?_la joven intento por todos los medios que su voz no sonase dudosa, si descubría que dudaba de el,se acabo la confianza de Allen hacía ella y eso era lo que menos quería.
-Seguro?_preguntó el chico dudoso
Lucero asintió energeticamente y ante esto Allen sonrió aliviado,el corazón de la chica recibió una punzada de culpabilidad,pero su mente le gritaba que por nada del mundo le dijese que descofiaba de el o que temía que le llevase ante "ella" porque si no todo se iría al traste.
El chico le tendió la mano a su amiga.
-¿Vienes?
Interiormente la joven suspiró, tendría que confiar un poco en el joven como le decía su corazón,y dejar aparte lo que su mente le decía para mas tarde, si aquel curandero no era un secuad de "ella" confiaría algo mas en Allen.Le tomo la mano a su amigo y este se la estrecho con fuerza como si temiera que huyera esto inquieto un poco a la chica que empezaba a dudar de aquel sitio.
El joven toco la puerta, unos segundos después un joven hombre les abrió la puerta, llevaba entre sus manos un corazón que latía, lenta pero ritimicamente.
Lucero ahogo un grito ¿un corazón que sin cuerpo latía? ¿¡Que sitio era aquel!?, la chica desvió la mirada , lo que no paso desapercibido por Allen que tiro suavemente de ella y le envolvió entre sus brazos.
-¡Vaya Allen! hacía mucho que no te veía, tu padre esta muy preocupado por ti jovencito,¿sabes cuantas veces tuve que arreglarle el corazón? ¡unas veinte veces! ya puedes ir volviendo a casa..¡anda pero si es la hija de la noche!l la ultima vez que te vi eras un bebe, has crecido muchisimo y estas muy guapa.
-Gracias por al información Julius,pero no hemos venido a visitarte_dijo Allen con cierto tono frió.
Lucero entre los brazos de Allen se sentía como si estuviera derritiendo, su corazón iba tan acelerado que creía que se le iba a salir del pecho y su cara le ardía debido a la vergüenza, ante el comentario del curandero casi todas sus dudas se disiparon pero aun así seguiría alerta por si acaso.
Julius los hizo pasar y Allen a regañadientes soltó a la chica para que pudiera entrar, Lucero quedo sorprendida por el hermoso interior de la casa.
Había una gran mesa en medio de la sala llena de papeles y herramientas de distintos tamaños y formas.
En las paredes había un montón de estanterías que llegaban hasta el techo llenas de libros, en total había tres sillas una grande tras la mesa dos sillas mas pequeñas.
El hombre les ofreció sentarse en estas sillas y ellos dos accedieron enseguida.
-¿Teneis hambre?
Los dos chicos asintieron energéticamente, a lo que Julius sonrío con cierto aire divertido y chasqueando de los dedos apareció de la nada una bandeja llena de pastas_con forma de corazón, como era casi todo allí_y una tetara acompañada de tres tazas.
Les sirvió el té y las pastas, que los jóvenes tomaron rápidamente para poder calamar su sed, el aroma y el calor adormecierón a Lucero, pero también a Allen.
-Debéis descansar_dijo suavemente Julius, mañana me hablareis de vuestro problema.
Lo ultimo que les dio tiempo a los dos, fue de comer alguna que otra pasta antes de caer dormidos.
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