CAPITULO 19 LUCERO Y LA LUNA
La primera estrella ya se dejaba ver el cielo del atardecer, Lucero corría por aquel campo lo mas rápido que podía y que su condición física le dejaba, apenas podía respirar, sus piernas le pedían a gritos parar y sus hombros y pecho le dolían a mas no poder pero no iba a parar, no podía , pues Allen había arriesgado su vida para conseguir el cáliz del sol ella también tenia que darlo todo.
Tras unos minutos que ha ella le parecieron horas, llego hasta el lago que Dila le había mencionado, apoyando el peso de su cuerpo en sus rodillas espero a que su respiración se normalizara y sus energías volviesen, cuando mas o menos vio que se encontraba bien , camino a paso rápido hasta el lago.
-¡Luna,se que estas aquí necesito que salgas!.
Lucero necesitaba a la Luna pues el cáliz se encontraba en lo mas profundo del lago y todo aquel que se metiese y no fuese el astro se quedaba allí para siempre.
-¿Para que me necesita la princesa de la noche?_susurro una voz desde el lago.
-Para que saques el cáliz del agua, ni siquiera yo, la hija de la noche me puedo meter en este lago porque es tu lago, el Lago de la Luna y la verdad no quiero quedarme en el para siempre.
Una risita divertida se dejó oír por todo el lugar, y del agua salió una hermosa joven que observo a Lucero.
-¿Y que gano yo Lucero?
La joven se quedo reflexionando.
-¿Que es lo que quieres?
-Pediría tu largo pelo pero ya no lo tienes así que pediré que me traigas una estrella,del bosque de los astros, por supuesto tienes poco tiempo porque como ves tengo que ir al cielo.
Lucero asintió, ya sabia donde estaba el bosque, así que se despidió de la luna y se adentro rápidamente en otro bosque, mientras corría iba observando los arboles, pero ninguno tenía estrellas, tras llegar al final del bosque cansada y sin ninguna fuerza se derrumbo llorando.
Una pequeña luz se poso a su lado y la joven la noto mirándola con los ojos llorosos,alegre se dio cuanta de que era una estrella, la tomo con sumo cuidado y echo a correr.
La Luna suspiró la chica no lo iba a conseguir, así que se dispuso a ir al cielo cuando un grito la paro.
-¡Espera!_Lucero corría jadeante hacía ella con una estrella entre sus manos, la Luna sonrió complacida y orgullosa y se oculto en el fondo del lago.
Mientras la chica intentaba recuperar el aire que sus pulmones le pedían.
-Ten_dijo la Luna dulcemente con el cáliz en sus manos.
Las dos se cambiaron los objetos y tras una cálida sonrisa de la luna, esta ascendió al cielo, Lucero saco una piedrecilla del bolsillo de su pantalón y la puso a la luz de la luna, así fue transportada al jardín de Dila.
-¡Lo conseguiste!_exclamo Dila orgullosa.
-¿Dudabas de Lucero?_le pregunto Allen mientras abrazaba posesivamente a su amiga.
Dila negó y añadió.
-Ahora esperemos a que venga la noche.
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