sábado, 14 de mayo de 2011

Corazón

CAPITULO 21 EL AMANECER Y LA TRAICIÓN DE DILA

Los tres se quedaron a dormir en el descampado, el cansancio les había ganado en cuestión de minutos.
El sol comenzaba a aparecer por el horizonte, tras una tranquila y calurosa noche.Lucero que dormia con sus amuletos apretados en la mano, noto los rayos del sol en su rostro y desperto.
Estiro su cuerpo, y fue hacía Allen para despertarlo tambien.
-Allen ya salió el sol, despierta tienes que recoger tus amuletos.
El chico gruño ligeramente y se removio, hasta que reconocio la voz de Lucero y se despertó.
-¿Y Dila?
La joven la busco con la mirada y se percato de que la mayor ya no estaba.
-Ya me lo imaginaba_dijo el chico levantandose_era una esbirra de "ella" y lo peor es que se ha llevado mi cáliz..aunque de poco le servira, si esta lejos de mi se destruye.
-Pero aun así Allen ¿como pretendes utilizar tus poderes?
El chico se quedo pensativo, su amiga tenía razón , sin el cáliz el no sabría utilizar su poderes, y eso sinificaria que Lucero tendria que luchar sola.No le gustaba la idea.
-Tendre que arreglarmelas solo, pero quizas haya alguien que me pueda ayudar.
Lucero miró a su amigo curiosa.
-Vamos_le dijo Allen_el amanecer puede que me de alguna pista de como utilizar mis poderes, si no, tendre que desarrollarlos por mi mismo, porque no puedo dejarte sola.
Le tendio la mano a su amiga y esta se la cogio con confianza, y los dos comenzaron a caminar, dejando el bonito descampado a sus espaldas.
Mientras subian una montaña por un pedragoso camino, Lucero le pregunto al joven que quien era el amancer.
-Pues el amanecer es el amanecer_dijo riendo suavemente_ es el fenomeno que sucede cuando va saliendo el sol tras la noche.
-¡Eso ya lo sé!_le espeto Lucero consternada_pero de la forma en la que te referistes a el, parecía que fuese una persona.
-Y lo es, pero me gusta fastidiarte.
Lucero resoplo picada, pero no dijo nada mas.El camino se estaba complicando y a los dos le estaba empezando a costar el subir, el aire se hacía mas escaso y les pitaban los oidos, aparte de la presión que sentia en la cabeza, pero eso no les detuvo, siguieron subiendo, hasta que tras varios minutos, que ha ellos les parecieron horas, consiguieron alcanzar la cima.
-¡Por fin!_exclamo Allen, su voz reboto en un eco por las montañas.
Lucero no podía ni hablar, su cuerpo le pedía aire.
-Allen_mustio_me encuentro muy mal, creo que tengo mal de montañas.
El chico se dirigio con rapidez hacía su amiga y la tomo en brazos,justo en ese instante Lucero se desmayo, lo ultimo que oyo y vio fue a Allen.
Cuando abrio los ojos, se encontraba en una cama desconocida al igual que la habitación pero se asombro de lo bonita que era.
Las paredes estaban pintadas como si fuera el cielo, y en el suelo se extendía una hermosa alfombra de color verde que parecía cesped, la cama tenía una pecuñiar foma y vista desde fuera parecía un árbol.
Lucero salío con cuidado y al pisar el suelo,noto como si pisara hierva mojada, era una sensación agradable.
Camino hasta llegar a la puerta,que abrió con suavidad, tras salir y ponerse los zapatos, comenzo a caminar por aquel lugar,
Los pasillos eran todos muy iguales, pero a la vez a la joven le daba la sensación de que eran diferentes.
Tras varios minutos oyo la voz de Allen junto con la de un hombre, sigilosamente arrimo el oido para poder escuchar.
-Allen recapacita ¿como vas a ir tu solo otra vez al circo para recuperar el cáliz?
-Y dime amancer ¿que es lo que quieres que haga? tu no puedes ayudarme con mis poderes y no pienso dejar a Lucero sola en la lucha , con suerte el cáliz aun no se habra roto y se podra utilizar, así que tu te encargaras de cuidar a Lucero y yo ire en busca del cáliz al circo.
Lucero pudo oir un sonoro suspiro.
-Me niego Allen si vas es muy probable que no vuelvas y no lo pienso permitir, si a ti te sucede algo ¿no ves que dejas sola a Lucero?
Allen tardo unos minutos en contestar.
-Volvere te lo aseguro, ahora debo irme, cuanto antes lo recuepere mejor.
-Nadie te asegura que no se haya roto ya.
El chico sonrío y dijo.
-Me arriesgare.
Lucero se esconido en un pasillo continuo y vio como Allen se alejaba, no podía dejarlo solo, iria con el , sin que Allen lo supiera.Sonrío.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Corazón

CAPITULO 20 LA CONSTELACIÓN DE ORIÓN
Allen se encontraba entre sorprendido y asustado.
-Dila ¿no vas a demasiada velocidad?_el coche en el que iban los tres, un Mercedes, iba dando tumbos por el camino en el que se encontraban.
-¿Quieres llegar tarde?_antes de que el chico le pudiera responder la mujer continuo hablando_ya estamos muy retrasados, la luna ya esta apareciendo en el cielo y con ella la primera estrella,pronto aparecerá la constelación de Orión y no nos podemos permitir perderla o sería el final del mundo.
Allen bostezo,ya se sabía todo el royo aquel de que Lucero y el tenían que salvar al mundo de "ella" lo sabía muy bien, pero no podía hacer que el tiempo se parase, era hijo del día no un dios.
Dila suspira sin desviar ni un momento la mirada de aquel tortuoso camino, Allen mientras tanto observaba a su amada Lucero que dormia profundamente,sonrío, dormida lucía como una niña de diez años.
Sus parpados se movian debido al sueño que en esos momentos estubiese teniendo,suspiro, y lentamente fue hacercando su rostro al de la chica, cuando ya quedaba poco para que sus labios se rozasen, un fuerte frenzado le empujo hacía alante, a su vez Lucero despertaba.
La chica se levanto y se estiro, mientras Allen maldecia en bajo.
-Ya estamos chicos, el descampado de las estrellas.
-¿Enserio se llama así?_le pregunto el chico incredulo.
Dila miro a Allen girandose sobre su asiento.
-Se llama así desde antes de que tu nacieras, y no me cuestiones Allen, llevo mas tiempo viviendo que tu.
Allen suspiró y salió del coche seguido de Lucero, los dos se quedaron anonadados ante el hermoso paisaje.
Era un extenso prado, la brisa nocturna mecía la hierva que parecia que aquella extensión fuese un mar de color verde, el cielo totalmente despejado dejaba ver un bonito cielo nocturno plagado de estrellas,incluso se dejaba ver la via lactea.
La luna iluminaba un punto exacto de aquel campo, Lucero se dirigió allí ha paso ligero, seguida de su amigo y de la mujer.
Cuando llegarón la luz se disepo, y pudierón observar a la perfección la constelación de Orión.
-¡Bien! aquí es_dijo feliz Dila, sacando el cáliz y alzandolo a lo alto.
Un fuerte rayo de luz proviniente de las tres estrellas que componen el cinturon de Orión ilumino el interior del cáliz.
Tras unos minutos así, un fuerte destello, los cego durante unos minutos, cuando Dila recupero la visión observo en el interior del cáliz dos colgantes.
-Bien, ya solo falta el del sol_susurro, mientras los dos jovenes observaban el cielo muy juntos

sábado, 7 de mayo de 2011

Corazón

CAPITULO 19 LUCERO Y LA LUNA
La primera estrella ya se dejaba ver el cielo del atardecer, Lucero corría por aquel campo lo mas rápido que podía y que su condición física le dejaba, apenas podía respirar, sus piernas le pedían a gritos parar y sus hombros y pecho le dolían a mas no poder pero no iba a parar, no podía , pues Allen había arriesgado su vida para conseguir el cáliz del sol ella también tenia que darlo todo.
Tras unos minutos que ha ella le parecieron horas, llego hasta el lago que Dila le había mencionado, apoyando el peso de su cuerpo en sus rodillas espero a que su respiración se normalizara y sus energías volviesen, cuando mas o menos vio que se encontraba bien , camino a paso rápido hasta el lago.
-¡Luna,se que estas aquí necesito que salgas!.
Lucero necesitaba a la Luna pues el cáliz se encontraba en lo mas profundo del lago y todo aquel que se metiese y no fuese el astro se quedaba allí para siempre.
-¿Para que me necesita la princesa de la noche?_susurro una voz desde el lago.
-Para que saques el cáliz del agua, ni siquiera yo, la hija de la noche me puedo meter en este lago porque es tu lago, el Lago de la Luna y la verdad no quiero quedarme en el para siempre.
Una risita divertida se dejó oír por todo el lugar, y del agua salió una hermosa joven que observo a Lucero.
-¿Y que gano yo Lucero?
La joven se quedo reflexionando.
-¿Que es lo que quieres?
-Pediría tu largo pelo pero ya no lo tienes así que pediré que me traigas una estrella,del bosque de los astros, por supuesto tienes poco tiempo porque como ves tengo que ir al cielo.
Lucero asintió, ya sabia donde estaba el bosque, así que se despidió de la luna y se adentro rápidamente en otro bosque, mientras corría iba observando los arboles, pero ninguno tenía estrellas, tras llegar al final del bosque cansada y sin ninguna fuerza se derrumbo llorando.
Una pequeña luz se poso a su lado y la joven la noto mirándola con los ojos llorosos,alegre se dio cuanta de que era una estrella, la tomo con sumo cuidado y echo a correr.
La Luna suspiró la chica no lo iba a conseguir, así que se dispuso a ir al cielo cuando un grito la paro.
-¡Espera!_Lucero corría jadeante hacía ella con una estrella entre sus manos, la Luna sonrió complacida y orgullosa y se oculto en el fondo del lago.
Mientras la chica intentaba recuperar el aire que sus pulmones le pedían.
-Ten_dijo la Luna dulcemente con el cáliz en sus manos.
Las dos se cambiaron los objetos y tras una cálida sonrisa de la luna, esta ascendió al cielo, Lucero saco una piedrecilla del bolsillo de su pantalón y la puso a la luz de la luna, así fue transportada al jardín de Dila.
-¡Lo conseguiste!_exclamo Dila orgullosa.
-¿Dudabas de Lucero?_le pregunto Allen mientras abrazaba posesivamente a su amiga.
Dila negó y añadió.
-Ahora esperemos a que venga la noche.

Corazón

[Perdonen las tardanzas pero últimamente estuve muy liada y no pude escribir]

CAPITULO 18 ¿ALLEN AVENTURERO?LA PEQUEÑA AVENTURA DE ALLEN.
Allen observaba la entrada de la cueva, sus respiración estaba alterada y su cuerpo magullado y tembloroso, sus ropas estaban destrozadas,y algún que otro hilillo de sangre bajaba por sus piernas y brazos.
<<Maldita Dila>> pensó <<¿¡Qué se cree que soy!? ¿¡Indiana Jones!?, no debí darle la idea porque al final se la ha acabado creyendo>> suspiro.
Hará unas cuatro horas que la mujer les había explicado a cada uno como recoger su cáliz, y Allen se llevo la peor parte.
Tras dejarle en un cementerio celta a las afueras de Inglaterra, Allen había tenido que buscar una tumba, abrirla, cosa que le costo bastante, meterse dentro, y recorrer una serie de túneles subterraneos llenos todos de trampas.
Tras haber salido, mas o menos bien, llego a un enorme lago, en la orilla descansaba una barca en la que tuvo que embarcar, cuando creía que sería fácil superarlo se encontró con que allí vivían monstruos muy variados y grandes a los que no les gustaban las visitas.
Tras un tortuoso viaje, en el que se sintió como Ulises llego por fin a una isla.
Y allí es donde se encontraba ahora, pues tras haber caminado varios minutos llegó a la entrada de la cueva.
-Bien ¿ahora que? va a salir otro monstruo¿un minotauro? ¿un carcebero? ¡venga que estoy impaciente!_la voz de Allen sonaba enfadada y cansada.
Tan absorto estaba el joven mirando la entrada, esperando a un gran monstruo como los que había visto en el lago, que no reparo en que por el suelo, se arrastraba una víbora que iba cambiando de forma.
-¿Me lo ponéis fácil?_dijo Allen, sonrió quizás ahora todo sería cuesta abajo, era lo justo tras todo lo que había tenido que sufrir, pero una mano femenina que se apoyo en su hombro, le dijo que no iba ser así.
-Vaya_una dulce voz resonó en los odios de Allen, que miró de reojo a la joven, encontrándose a una hermosa muchacha, aunque a él le pareció a una de las de su instituto, lo que le hizo estremecer.
<<Ahora ya no soy Indiana Jones soy Ulises>>pensó para si <<Y esta es la sirena, pero sin cola>>
-¿Quién eres?.
-Yo, soy la guardiana de la cueva y protejo  el cáliz del Sol, Allen.
Allen no es sorprendió mucho de que supiera quien era.
-Ya veo, pues como yo soy el heredero del Día,¿podrías darme el cáliz?
La joven rió con aire divertido y malicioso.
-Tienes que demostrar que lo eres_dijo con un aire sensual.
-Esta bien, pero haz el favor de dejar de intentar engatusarme con tus aires de madona porque no te va a servir, estoy locamente enamorado de una chica y ademas me recuerdas a ciertas personas que odio.
La mujer le miró con cierto odio, nadie le había rechazado en todo lo que llevaba allí, rió maliciosamente.
-Ya veo que si que tienes la sangre Skylleryn ninguno se dejo engatusar por mis encantos.
-Oh ¿entonces me das el cáliz?
La joven le miró llena de ira y el chico entendió que no iba a ser tan fácil.
-¡Por supuesto que no! ¡lucharas por el como hicieron tus antepasados!_la mujer fue cambiando hasta transformarse en una enorme y horrible víbora.
Suspiro, ¿como iba a enfrentarse a algo así sin una espada? y como si alguien le hubiera leído la mente de la nada cayo un espada enfrente de el.
No se lo pensó mucho la empuño y esquivando el ataque de la víbora comenzó a dar estocadas hacía ella pero al ser una serpiente era mucho mas rápida que el.
Allen se escondió rápidamente tras una enorme roca, mientras la serpiente arrastrándose le buscaba.
<<Mientras tenga todos los sentidos alerta me sera imposible, tengo que dejarla ciega y a ser posible también sin lengua>>
Miró hacia todos lados y decidió saltar sobre la serpiente desde un pequeño arco de rocas que había cerca de la cueva.
Con espada en mano fue escalando cuidadosamente, si hacía algún ruido la serpiente le escucharía antes de tiempo y no tenia ganas de sentirse como un ratón.
Cuando consiguió subir, observo la isla en la que se encontraba.El lago parecía mas bien un mar, y la isla estaba llena de todo tipo de arboles que se extendían casi hasta el mar de tras de el había un volcán rodeado de todo tipo de maleza, era un lugar bello, quitando a la serpiente.
La oyó serpentear y agachándose sin llegar a echarse la esperó, esta no tardo mucho en aparecer por debajo del arco, momento en que Allen le salto encima.
La serpiente se movía violentamente de un lado a otro, pero el joven no se caía pues le recordaba a los toros de las ferias y el siempre conseguía mantenerse, empuñando la espada, se la clavo a la serpiente una vez en cada ojo y cuando saco la lengua , se la corto.
Saltando fácilmente al suelo, sonrió para si orgulloso, y deseo que sus oídos no fueran muy buenos, la serpiente por su parte se retorcía de dolor furiosa,decidió escuchar el sonido de Allen al moverse, pero este tenia cuidado de no hacer ningún movimiento que pudiera decir donde se encontraba, colocándose de tras de la serpiente, de un salto y con espada en mano la degollo.
Suspiró aliviado cuando la vio caer y rápidamente entro en la cueva,estaba oscura y húmeda pero confió en que no hubiera mas trampas, tras unos minutos llegó a una enorme sala donde un rayo de sol se filtraba desde un techo de hermosas vidrieras iluminando un brillante y dorado cáliz que descansaba encima de la repisa de un piedra.
Por si acaso Allen tomo una piedrecilla del suelo y la tiro para ver si había alguna trampa en aquel suelo de cristal , al ver que no , rápidamente cogió el cáliz y saco de su bolsillo una piedrecita.
-Espero que Dila no me haya engañado y pueda salir con esta piedra poniendola al sol,porque no tenía ni una gana de rehacer el camino de nuevo.
Con el cáliz en sus manos puso la piedra al sol y desapareció , reapareciendo en el cementerio celta donde le esperaban Lucero y Dila.
-¡Allen!_exclamo Lucero alegre llendo donde su amigo  para abrazarlo.
-Allen el cáliz.
El joven le entrego el cáliz y se dejo abrazar por Lucero alegremente, Dila observaba el cáliz feliz.
-Bien echo,ahora es tu turno Lucero, tienes que darte prisa porque hoy tenemos que utilizar el tuyo.
La chica asintió la verdad es que sentía algo asustada.¿Y si no era capaz?