CAPITULO 20 LA CONSTELACIÓN DE ORIÓN
Allen se encontraba entre sorprendido y asustado.
-Dila ¿no vas a demasiada velocidad?_el coche en el que iban los tres, un Mercedes, iba dando tumbos por el camino en el que se encontraban.
-¿Quieres llegar tarde?_antes de que el chico le pudiera responder la mujer continuo hablando_ya estamos muy retrasados, la luna ya esta apareciendo en el cielo y con ella la primera estrella,pronto aparecerá la constelación de Orión y no nos podemos permitir perderla o sería el final del mundo.
Allen bostezo,ya se sabía todo el royo aquel de que Lucero y el tenían que salvar al mundo de "ella" lo sabía muy bien, pero no podía hacer que el tiempo se parase, era hijo del día no un dios.
Dila suspira sin desviar ni un momento la mirada de aquel tortuoso camino, Allen mientras tanto observaba a su amada Lucero que dormia profundamente,sonrío, dormida lucía como una niña de diez años.
Sus parpados se movian debido al sueño que en esos momentos estubiese teniendo,suspiro, y lentamente fue hacercando su rostro al de la chica, cuando ya quedaba poco para que sus labios se rozasen, un fuerte frenzado le empujo hacía alante, a su vez Lucero despertaba.
La chica se levanto y se estiro, mientras Allen maldecia en bajo.
-Ya estamos chicos, el descampado de las estrellas.
-¿Enserio se llama así?_le pregunto el chico incredulo.
Dila miro a Allen girandose sobre su asiento.
-Se llama así desde antes de que tu nacieras, y no me cuestiones Allen, llevo mas tiempo viviendo que tu.
Allen suspiró y salió del coche seguido de Lucero, los dos se quedaron anonadados ante el hermoso paisaje.
Era un extenso prado, la brisa nocturna mecía la hierva que parecia que aquella extensión fuese un mar de color verde, el cielo totalmente despejado dejaba ver un bonito cielo nocturno plagado de estrellas,incluso se dejaba ver la via lactea.
La luna iluminaba un punto exacto de aquel campo, Lucero se dirigió allí ha paso ligero, seguida de su amigo y de la mujer.
Cuando llegarón la luz se disepo, y pudierón observar a la perfección la constelación de Orión.
-¡Bien! aquí es_dijo feliz Dila, sacando el cáliz y alzandolo a lo alto.
Un fuerte rayo de luz proviniente de las tres estrellas que componen el cinturon de Orión ilumino el interior del cáliz.
Tras unos minutos así, un fuerte destello, los cego durante unos minutos, cuando Dila recupero la visión observo en el interior del cáliz dos colgantes.
-Bien, ya solo falta el del sol_susurro, mientras los dos jovenes observaban el cielo muy juntos
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